Pekín, 1 may (EFE).- China aplica desde este viernes nuevas normas que fijan límites a los algoritmos que organizan el trabajo de repartidores y conductores de plataformas, un colectivo de unos 84 millones de personas clave en la vida urbana.
La regulación incide en los tiempos de entrega, los sistemas de penalización y la asignación de pedidos, en un modelo marcado por la presión operativa y la gestión automatizada.
El ajuste introduce mayores exigencias laborales y apunta a un cambio en el funcionamiento del sector tras años de expansión apoyada en precios y volumen.
Las nuevas directrices, emitidas por el Consejo de Estado (Ejecutivo) y el Comité Central del Partido Comunista (PCCh, gobernante), obligan a las plataformas a ajustar la gestión del trabajo en aplicaciones de reparto y transporte.
Entre los cambios figura la fijación de límites a la jornada mediante sistemas de desconexión automática tras determinadas horas de actividad, así como la revisión de los tiempos de entrega y de los criterios de asignación de pedidos.
El texto también exige que las empresas garanticen pagos puntuales y acordes a la carga de trabajo, refuercen las coberturas de seguridad, especialmente en condiciones meteorológicas adversas, y mejoren la transparencia de los sistemas algorítmicos.
En este punto, las normas reconocen el derecho de los trabajadores a conocer y participar en las reglas que determinan tarifas, rutas o evaluaciones.
Las autoridades fijan como objetivo que las prácticas laborales en la economía de plataformas queden estandarizadas antes de 2027, en un sector que ha pasado en pocos años de operar con escasa regulación a situarse bajo una supervisión más directa.
Durante años, la organización del trabajo en plataformas ha estado determinada por sistemas automatizados que fijan tiempos, rutas y retribuciones en función de datos en tiempo real.
En ese esquema, los repartidores podían ver reducidos los plazos de entrega si el sistema detectaba mejoras en recorridos previos, mientras que retrasos mínimos o valoraciones negativas activaban penalizaciones que afectaban a sus ingresos.
Distintos análisis y el debate público en China han señalado que estos mecanismos han incrementado la presión sobre los trabajadores, al combinar objetivos de eficiencia con incentivos variables difíciles de anticipar.
Las nuevas normas introducen por primera vez la obligación de hacer más transparentes estos sistemas y de permitir la participación de representantes de los trabajadores en su diseño, en un intento de trasladar parte del control desde el algoritmo hacia un marco regulado.
El refuerzo de las exigencias laborales está obligando a las plataformas a revisar su estructura de costes en un sector que creció apoyado en precios bajos y volumen de pedidos.
La introducción de seguros, descansos obligatorios y mayores garantías de pago eleva el coste por envío, mientras las empresas ya incrementaban inversiones para adaptarse a la supervisión regulatoria.
Algunas compañías han señalado en sus resultados recientes un impacto en sus márgenes ligado a estas medidas, mientras exploran vías para compensarlo mediante ajustes en tarifas o mejoras de eficiencia operativa.
Entre estas últimas figuran el uso de inteligencia artificial para optimizar rutas o el desarrollo de soluciones automatizadas de reparto en determinadas ciudades.
En paralelo, nuevas normas sobre vehículos eléctricos ligeros, desde estándares de seguridad de baterías hasta restricciones de uso y carga, están modificando también las condiciones en las que operan los repartidores en las ciudades, al afectar a su movilidad diaria y a los costes asociados a su actividad.
Desde el terreno, repartidores consultados por EFE apuntan a cambios limitados en el corto plazo. "Esto va a ser como otras muchas veces. Todo cambia, pero el día a día volverá a poner todo en orden de nuevo", señaló un trabajador de la empresa Shunfeng.
El cambio coincide con un entorno de menor dinamismo económico y mayor presión sobre el empleo, factores que han ampliado el número de personas que recurren a estas plataformas como fuente de ingresos y que refuerzan el papel del sector en el mercado laboral urbano. EFE
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