La política de vetos, aranceles y sanciones aplicada por Estados Unidos a China en materia de chips ha sido un auténtico catalizador para el gigante asiático, que está transformando su industria de semiconductores en tiempo récord con un objetivo: conseguir la soberanía tecnológica. Y es que con China se da una paradoja impactante: pese a ser el mayor productor en número de chips fabricados con 484.000 millones de unidades en 2024, sigue dependiendo tecnológicamente del exterior para los más estratégicos.
El contexto. Los semiconductores no necesitan presentación: son esenciales para la mayor parte de actividades industriales, entre ellas algunas tan estratégicas como la IA. Cualquier país que quiera competir en liderazgo tecnológico y seguridad nacional sabe que debe disponer chips suficientes y suficientemente avanzados para desarrollar todas esas áreas.
Estados Unidos ha diseñado los controles de exportación precisamente para mantener esa ventaja, supeditando a otros países a la dependencia y también para que China no le alcance. Pero con China ha tenido un efecto contrario: ya no es solo que haya creado un tejido nacional sólido y en crecimiento, es que con DeepSeek ha evidenciado que es capaz de innovar hasta con hardware inferior a la competencia.
Por qué es importante. Más allá de una historia de industralización fulgurante, la relevancia está en lo que supondría que China alcanzase la soberanía tecnológica en chips: el equilibrio de poder en la cadena de suministro global cambiaría, tanto a nivel estatal como empresarial.
Hoy depende de actores como TSMC, Samsung, SK Hynix y ASML, pero tarde o temprano perderán su ventaja estratégica frente a competidores chinos. Y no solo eso: también perderán el mercado de China.
Unas cifras astronómicas. Lo que China está haciendo con su industria es tecnológicamente brutal y lo mejor, lo está haciendo a contrarreloj:
Los hitos que sí ha logrado. Además de constatar cómo está evolucionando la industria de forma cuantitativa, también hay avances cualitativos fruto de la fuerte inversión estatal, su gran demanda interna y la presión geopolítica externa:
Sí, pero. Todo lo anterior no es suficiente: China sigue teniendo cuellos de botella y asignaturas pendientes:
¿Qué viene ahora?. China no pisa el freno: su XV Plan Quinquenal para el periodo 2026-2030 solicita de forma explícita la adopción de medidas "extraordinarias" para fomentar avances en toda la cadena de suministro, incluidos los circuitos integrados y los equipos de alta gama, con el objetivo de lograr "avances decisivos". Y lo está haciendo con una inyección económica sin precedentes y promoviendo la diversificación de proveedores.
Portada | SiCarrier y Dominic Kurniawan Suryaputra
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La noticia
China fabrica más chips que nadie, pero sigue sin poder hacer los más importantes: qué necesita para lograr la soberanía
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Xataka
por
Eva R. de Luis
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