China acaba de aterrizar un proyecto que lleva una década en la mesa de tareas pendientes: el de la primera isla flotante de investigación de aguas profundas del mundo. Parece un pozo petrolífero, pero en realidad se trata de una megaestructura que está preparada para todo. Y, cuando decimos “todo”, incluimos el fin del mundo. Porque es un centro de investigación, pero también un centro de mando y un búnker nuclear.
Y ya ha despertado preocupaciones por un posible doble uso por parte de China.
En corto. Hace unos meses ya nos hicimos eco del plan de China de formalizar este proyecto que lleva años en el horno, pero que no se concretaba. Ha sido ahora cuando, según la cadena estatal CCTV News, el país comenzará la fase final de diseño y construcción de la plataforma. El nombre por el que se ha conocido hasta ahora es el de “Deep-Sea All-Wather Resident Floating Research Facility”, o “Instalación Flotante de Investigación en Aguas Profundas Preparada para Todos los Climas”, y básicamente será una instalación que pueda hacer de todo.
La instalación. La Universidad Jio Tong de Shanghái es la que se está encargando del grueso del proyecto, una plataforma que tendrá un doble casco gemelo de 78.000 toneladas y unas dimensiones de escándalo. Hablamos de 138 metros de largo, 85 metros de ancho y una cubierta principal ubicada a 45 metros de la línea de flotación. El Fujian, el flamante portaviones de nueva generación de China, tiene un desplazamiento de 80.000 toneladas. Por contextualizar.
Es semisumergible y, desde la Universidad, han detallado que llegará para cubrir un hueco que han detectado en el arsenal del país: el de una instalación de investigación que pueda navegar rápidamente y permanecer en un área de operaciones durante periodos prolongados”. Y, si nos recuerda a un pozo petrolífero, es porque se han inspirado en esas instalaciones, han combinado el diseño con el de los buques de investigación y lo que ha salido es… bueno, lo que vemos en la imagen conceptual.
Investigación. La idea es que la instalación permita albergar durante meses a casi 240 personas gracias a los sistemas energéticos de respaldo y el objetivo principal que expone CCTV News y la Universidad Jiao Tong es el de explorar aguas profundas y servir de campo de pruebas de sistemas de minería, prospecciones de petróleo y gas, así como investigación de ese fondo oceánico inexplorado.
A prueba de bombas. Pero hay un girito. La estructura está pensada para ser una fortaleza capaz de resistir olas de nueve metros de altura y tifones de categoría 17, siendo la más alta para este tipo de ciclones. Es normal ya que estará en zonas en las que el casco puede sufrir, pero lo que ya no es tan normal es que el blindaje se haya diseñado para resistir explosiones nucleares.
En lugar de un blindaje de acero convencional, las paredes del complejo serán como un sándwich con varias capas que permitirán disipar la onda de choque de una explosión nuclear. Para la construcción, se plantea recurrir a un metamaterial que, sometido a presión, se comprime para crear una estructura más densa que los paneles de acero más gruesos.
Las simulaciones apuntaban que estas paredes resistirán más presión que la de un submarino. Y eso, unido a que tendrá un centro de mando, ha despertado algunas dudas sobre el posible doble uso de la instalación.
Mapeando el terreno. Porque el suelo oceánico se ha convertido en el nuevo campo de batalla. Del espacial ni hablamos, ya que Estados Unidos afirma que mantiene desde hace meses una guerra con China y Rusia por el control del espacio, pero el lanzamiento del proyecto de esta plataforma llega poco después de la publicación de unos informes que revelan cómo China ha puesto a docenas de buques de investigación a mapear el lecho oceánico.
Según informes publicados en Reuters, decenas de buques llevan años estudiando el terreno, mapeándolo y desplegando sensores en una estrategia para poder monitorizar en tiempo real datos como la temperatura del agua, la salinidad, las mejores zonas de prospección y… también todo lo que se mueva en ese territorio. Desde Estados Unidos ya se ha alzado la voz apuntando que esos buques de investigación civil “pueden” recopilar inteligencia militar, lo que representa “una preocupación estratégica”.
Este mapeo sistemático, para algunos analistas militares, tiene un único objetivo y no es el de encontrar pozos de petróleo: es erosionar la ventaja que Estados Unidos tenía del terreno de batalla oceánico”. Y una instalación como la que ahora están preparando con el punto de mira puesto en 2030 puede ser una auténtica fortaleza marina.
Imagen | SJTU
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La noticia
China prepara una "isla flotante" pilotable para exploración marina: por lo que sea, resiste explosiones nucleares
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alejandro Alcolea
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