La Roja cayó apabullada por Nueva Zelanda. Uno de los factores claros fueron las marcas y la atención que se puso en el cabezazo rival.
Otro día más de rabiar con la Selección Chilena. Después de un veranito pequeño, los dardos vuelven a apuntar a los jugadores y, por supuesto, al DT de La Roja, Nicolás Córdova. Esto, tras la estrepitosa caída por 4-1 ante la “potencia mundial”, Nueva Zelanda.
Ironías más, ironías menos, lo cierto es que la Selección Chilena jugó un partido horrible en Auckland. Y no es solamente culpa de la expulsión de Darío Osorio, pues ya antes de la segunda amarilla del jugador del Midtjylland a Nueva Zelanda le habían anulado un gol por posición de adelanto. Es decir, los oceánicos se venían con todo.
¿Qué es realmente lo que falló ante Nueva Zelanda? Se puede decir que parte del error viene desde la pizarra, considerando que tres de los cuatro goles son de pelota parada. Pero, también vuelve a reflotar otro tema de larga data: el del biotipo.
Nicolás Córdova dijo, después del partido, que se sentía capacitado para seguir al mando de la Selección, pese a que las críticas le llueven como granizo. Lo que más complica al DT es que los goles vienen de pelotas paradas, en la que falla el diseño defensivo. O sea, responsabilidad directa del técnico.
Por otro lado, el temor que generaron los centrales y el volante de corte de Nueva Zelanda en los cabezazos en el área, provocó la sobrerreacción de la marca defensiva chilena, dejando a jugadores libres. Los 1,88 metros de Tyler Bindon y de Marko Stamenic, sumado al 1,90 de Fin Surman, terminaron siendo relevantes en las pelotas paradas.
El primer gol fue una clara muestra de lo que acá se intenta decir. No solamente hay una marca concentrada en el primer palo, en ocasión de un córner, sino que, además, la atención está puesta en las dos torres de centrales neozelandeses.

Además, este miedo a los gigantones provocó que nadie se diera cuenta de que dos jugadores de Nueva Zelanda le tapaban la salida a Lawrence Vigouroux. Eso puede, incluso, ser mala comunicación con el arquero.

Finalmente, un centro pasado encontró a Kosta Barbarouses solo para definir de volea, cuando el reloj marcaba un poco más de media hora de juego (31′).

Si ya todo era alegato después de ir cayendo ante Nueva Zelanda, más lo fue cuando el marcador pasó a cuatro goles. El centro desde el córner del mismo sector, aunque del otro lado de la cancha, terminó nuevamente siendo fatal.

Para el cuarto tanto, las marcas van nuevamente, con Surman y Stamenic, principalmente. Vigouroux vuelve a tener un jugador encima y sale defectuosamente.



Tras el manotazo, se ve el principal culpable en las marcas. Rodrigo Echeverría le dio la espalda a Ben Waine, quien en dos ocasiones remata y declara que el partido es una goleada.
Miedo a la estatura y fallas en las marcas, dos cosas que un técnico que sabe de métricas debió tener como factor en la previa del encuentro. Sin embargo, el único error que merece remordimiento es aquel del que no aprendemos.
completa toda los campos para contáctarnos