Tiro (Líbano), 17 jul (EFE).- Cientos de personas se concentraron este viernes en el paseo marítimo de la ciudad de Tiro, en el sur del Líbano, convocadas por el grupo chií Hizbulá para expresar su rechazo al acuerdo marco alcanzado entre el Gobierno libanés e Israel por considerarlo "humillante" y "vergonzoso" y que compromete la soberanía del país.
Bajo un intenso calor, los manifestantes ondearon banderas libanesas, de Hizbulá y de Irán mientras coreaban consignas de apoyo al movimiento chií y rechazaban cualquier iniciativa que suponga renunciar a las armas de la organización antes de que Israel se retire completamente de las zonas que aún ocupa en el sur del país.
Entre los asistentes predominaban vecinos del sur desplazados por los combates de los últimos meses, muchos de ellos procedentes de localidades fronterizas devastadas durante la guerra.
"Estoy aquí porque soy ciudadano libanés y porque mi pueblo fue destruido. Nuestras casas y hasta nuestros cementerios fueron arrasados", explicó a EFE un hombre desplazado desde Ainata, en el distrito meridional de Bin Jbeil, que asegura vivir en Tiro desde el pasado marzo tras perder su vivienda.
El manifestante afirmó que rechaza "todo el acuerdo" porque, en su opinión, "no protege los derechos de los ciudadanos libaneses", y reclamó una mayor implicación de la comunidad internacional.
"Propongo que el Consejo de Seguridad, las Naciones Unidas y las fuerzas de paz asuman realmente la responsabilidad de garantizar una paz duradera, para que no tengamos que ser desplazados de nuestras tierras cada cinco o diez años", señaló.
La cuestión del desarme de Hizbulá fue uno de los puntos que más rechazo despertó entre los participantes.
"Participo en esta manifestación para protestar contra la decisión del Estado de que entreguemos nuestras armas. Que se olviden de eso", afirmó a EFE otro vecino del sur, residente en Al Malikiyah.
El hombre sostuvo que Israel debe retirarse completamente y aseguró que, si eso no ocurre por la vía diplomática, respaldaría una nueva confrontación armada.
"Si la situación lo requiere, estoy a favor de que vuelva la guerra. Mi familia, mi casa y todos mis seres queridos estamos dispuestos a sacrificarnos por esta causa", declaró, antes de relatar que la noche anterior se despertó por el ruido de un bombardeo en una localidad cercana.
El tono de la protesta estuvo marcado también por un fuerte componente de exaltación del sacrificio de los combatientes de Hizbulá y de quienes murieron durante el conflicto.
"Estamos aquí para resistir, no para ceder. Lo hacemos por la sangre de los mártires", afirmó una mujer originaria de Tiro, que aseguró haber perdido a tres familiares en la guerra y expresó su respaldo a Naim Qassem, el líder del movimiento armado.
"Antes de entregar las armas, damos nuestras vidas", sostuvo, al considerar que el armamento del grupo representa la defensa del sur del Líbano y que la sangre derramada por sus habitantes "no puede haber sido en vano".
La mujer pidió también que el Estado libanés coordine sus esfuerzos con Hizbulá y recordó que permaneció en Tiro durante la guerra junto a sus hijos pese al riesgo de los bombardeos.
Las intervenciones de los asistentes reflejan un sentimiento compartido de abandono por parte del Estado y de la comunidad internacional, así como la convicción de que cualquier acuerdo con Israel debe ir acompañado de garantías sobre la retirada de las tropas israelíes y la protección de las poblaciones fronterizas.
La concentración transcurrió sin incidentes y concluyó entre consignas de apoyo a la "resistencia", en referencia a Hizbulá, y llamamientos a mantener la unidad frente a Israel.
Ali Ghandoura y Rosa Soto
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