En 1969, justo antes de que comenzase la carrera como director que le brindaría algunos de los momentos cumbre de su carrera, Clint Eastwood rodó una película que se acabaría convirtiendo en una de sus principales decepciones y que, en cierto modo, le empujó a querer hacerse cargo de sus propios…
Artículo original publicado en SensaCine
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