SEÑOR DIRECTOR:
Codelco debe mirarse como un paciente al que se le toman los signos vitales. El pulso, que es la producción, 1.332.000 toneladas en 2025, lejos del máximo de 1,7 millones de 2017, y el peor primer trimestre en dos décadas en 2026. La presión arterial, que es la deuda, US$26.328 millones, un 50% más que en 2021; entre 2022 y 2025 la empresa aportó US$7.039 millones al Fisco mientras su deuda creció US$8.734 millones. La respiración, que es la caja: la operación generó US$3.933 millones en 2025, pero inversiones e intereses consumieron sobre US$6.100 millones, y la utilidad recurrente bordeó los US$416 millones con el cobre en máximos históricos. La temperatura, que es el riesgo: Moody’s en Baa2, Fitch y S&P en BBB+, Feller Rate en AA+. Sin el respaldo del Estado, la nota sería la de un bono basura.
Entre las causas hay una que pocos mencionan: planes mineros que no reflejan la realidad, con leyes sobreestimadas, rendimientos teóricos y plazos imposibles. Cuando el plan está inflado, la deuda termina tapando el hoyo de la planificación.
El tratamiento para enfrentar la situación es sincerar los planes mineros con auditorías independientes; retener utilidades por ley para financiar las inversiones; reperfilar la deuda a 20 o 30 años mientras se conserva el grado de inversión; capitalización condicionada a hitos verificables; priorizar toneladas rentables por sobre toneladas; asociaciones público-privadas sin privatizar; y una gobernanza blindada del ciclo político, con incentivos por costos y seguridad, no por volumen físico.
Codelco tiene los mejores yacimientos del planeta y un superciclo a favor. Lo que Chile no puede seguir haciendo es mirar el termómetro y fingir que la fiebre bajará sola.
Manuel Viera
CEO de Metaproject
Ingeniero Civil de Minas, PhD en Finanzas y Economía de Minerales
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