¿Cómo se forman los futuros médicos?, de prácticas 'ficus' a muñecos de alta sensibilidad

Ruth del Moral

Madrid/Santander, 2 ene (EFE).- Las prácticas de los estudiantes de Medicina están hoy en día más planificadas y estructuradas y los futuros médicos rotan en los hospitales por los servicios que son esenciales para su formación. Sin embargo, el exceso de alumnado está extendiendo el uso de simuladores y muñecos de alta sensibilidad para contrarrestar las denominadas 'prácticas ficus', en las que solo se mira.

En una carrera donde más de la mitad de los créditos son prácticas hospitalarias y donde las facultades de Medicina superan el medio centenar y no dejan de crecer, se ha recrudecido la pugna por tener un centro de salud adonde llevar a sus alumnos.

Esta lucha se da sobre todo en las grandes ciudades, como Madrid donde hay 10 facultades de Medicina (4 públicas y 6 privadas) y cuyos estudiantes sobrepasan la capacidad docente de los hospitales universitarios.

Según la ley, la universidad pública está asociada a un hospital público, en el que solo de manera excepcional hacen prácticas alumnos de la privada, siempre y cuando tenga el beneplácito de la primera. Además, no puede haber más de 5 estudiantes en el hospital, incluyendo a los residentes.

Sin embargo, comunidades como Madrid o la Valenciana están flexibilizando las normas a través de convenios.

"Hay un problema de masificación y cuello de botella en algunos hospitales y aunque hay prácticas que se pueden hacer en laboratorios o en centros de simulación, para que se den al lado de una cama debe haber una serie de condiciones", señala a EFE el presidente de la Conferencia Nacional de Decanos de Medicina, Antonio Compañ, decano de la facultad Miguel Hernández de Elche (UMH).

Compañ hace alusión a las prácticas 'ficus', aquellas en las que un estudiante solo puede mirar porque los médicos adjuntos no dan abasto para atenderle por la sobrecarga de trabajo asistencial.

El decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, Javier Arias, contrapone dos modelos de prácticas clínicas: los de la privada y los de la pública.

Algunas privadas "quieren maximizar el uso del hospital" y hacen grupos amplios donde el estudiante es un "espectador pasivo y pasa por los servicios solo viendo", incide, mientras explica que en el caso de la Complutense, el alumno se integra como si fuera "el residente 0", y va en grupos de parejas o de forma individual.

"Al estudiante se le da progresivamente responsabilidad, interacciona con el paciente, explora, hace historias. Todo con procedimientos tutorizados", comenta Arias, quien recuerda que en los hospitales públicos hay sesiones clínicas, cambios de guardia, investigación y "los alumnos lo viven".

"En los privados el cirujano va a operar y luego se va, lo que es poco formativo para que el estudiante adquiera conocimientos y habilidades", señala.

Pero no en todos los hospitales privados ocurre esto, hay universidades como la de Navarra que tiene suficientes hospitales propios para hacer prácticas, recuerda Compañ, que insiste en que las dificultades se dan en hospitales de referencia de grandes ciudades donde todas las universidades quieren estar.

"No es lo mismo crear una facultad de Medicina en León o en Burgos donde hay camas suficientes, que en Barcelona, porque no sé de dónde van a sacar los hospitales", ironiza tras recordar que actualmente hay más de 54 facultades y están previstas otras cuatro más para 2026 (dos públicas y dos privadas).

Los centros privados buscan firman convenios con grupos de hospitales privados para garantizarse las prácticas.

Es el caso de la Universidad Camilo José Cela (UCJC) y HM Hospitales en Madrid, de donde nació en 2021 CUHMED (Centro Universitario adscrito). Su decano, José Barberán, incide en que cada año forman a 100 médicos dentro de sus hospitales desde el primer año de carrera y en algunos casos, como en el de Montepríncipe, el centro docente está casi integrado dentro del hospital.

"Desde primero ya hacen rotaciones con los celadores, para aprender como llevar a los enfermeros, tratar urgencias o hacer reanimaciones cardiovasculares. En los siguientes cursos se incorporan a los equipos médicos y rotan por todos los servicios".

En las facultades públicas, habitualmente los estudiantes empiezan a acudir al hospital en tercero de carrera, aunque en algunos centros -sobre todo privados- ya tienen contacto desde primero, especialmente en Atención Primaria.

El tiempo de prácticas va variando según los cursos y mientras en la Facultad de Medicina de la Rey Juan Carlos el estudiante de cuarto desarrolla todo el curso dentro del hospital (clases teóricas y prácticas), en otras facultades hacen el rotatorio más intenso a partir de quinto y sexto.

"Hay bastante variabilidad; en la Complutense empiezan en tercero porque es cuando tienen formación suficiente. Al final supone un contacto con el paciente y un acceso a información sensible", recuerda el decano de Medicina de la UCM.

Sofía, de 21 años, tiene doble experiencia, en la pública y en la privada, y explica que empezó en la Universidad Francisco de Vitoria y en primero ya iba al centro de salud y al hospital para tener contacto con algunas especialidades.

"No tenía conocimientos pero me motivaba para seguir estudiando en momentos más difíciles", señala. En la Universidad Rey Juan Carlos, donde está actualmente, empezó a rotar en tercero "una vez a la semana en grupos de tres en tres y sobre todo se fomentaba hacer historias clínicas".

"Aprendimos mucho; nos lanzaron al paciente y había que poner a prueba lo que sabíamos", dice tras recalcar que en cuarto ha sido "más consciente de aplicar lo que estoy estudiando al ponerlo en práctica con el paciente todos los días".

Los maniquíes de alta sensibilidad y las salas de simulación están revolucionando las prácticas en Medicina.

"Son una ayuda súper importante", reconoce el decano de Medicina de la Miguel Hernández de Elche, que considera que tanto las privadas como las públicas apuestan por ello.

Universidades públicas como la de Granada, la de A Coruña, la Autónoma de Madrid o la Miguel Hernández en Alicante disponen de grandes centros de simulación, que ya están en hospitales como La Fe de Valencia o Valdecilla de Santander.

El Hospital Virtual Valdecilla es, de hecho, pionero en Europa, y su director médico, Ramón Herrería, destaca a EFE los beneficios que tiene la simulación en la formación de residentes porque con estas técnicas "el error supone una oportunidad pedagógica".

"El residente, antes de pasar a la acción y a la práctica clínica, puede experimentar con actores, con simulación en 3 D, con robots. Eso hace que gane mucha más confianza, tiene más destreza técnica", señala.

Y lo contrapone con el modelo formativo de hace décadas: "en mi época, tenías que hacer o muchas guardias o tener mucha suerte en ellas para encontrar casos de situaciones críticas, que es para lo que todos los profesionales del hospital tenemos que estar preparados".

Por su parte, las universidades privadas hacen fuertes desembolsos. En Navarra o en la Francisco de Vitoria hay centros de simulación, y el CEU San Pablo de Montepríncipe ha construido un hospital real con capacidad para 50 pacientes.

Incubadoras, aparataje de última tecnología y muñecos de hasta 90.000 euros que simulan adultos o neonatos son utilizados por estudiantes de Medicina, Enfermería, Farmacia, Psicología o Fisioterapia.

"Lo que es importante es que sepan cómo funciona un hospital desde una entrada en urgencias, pasando por el triaje y la clasificación hasta si el paciente tiene que ingresar en hospitalización o en la UCI de adultos o de niños", explica a EFE el decano de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo, Tomás Chivato.

El decano de CUHMED también apuesta por los simuladores porque ayudan a adquirir competencias antes de "tocar" al paciente, como por ejemplo en intubación, aunque insiste en que "la simulación debe ser complementaria". Es importante "vivir el hospital y saber acompañar a un paciente".

Álvaro Trampal es el director del hospital de simulación del CEU, que tiene 23 salas, cada una de ellas motorizadas para que el alumno vea lo que practican sus compañeros desde otro habitáculo.

"Se trabaja con las simulaciones sobre el error como fuente de aprendizaje", añade. En el caso de Enfermería se enseña a mover a un paciente dentro de la cama o a manejar una membrana extracorpórea.

"Lo afronto con nervios y concentrado porque al final es bastante fiel a la realidad y creo que nos ayuda mucho", señala Miguel, estudiante de cuarto de enfermería en el CEU.

El presidente de la conferencia de decanos de Medicina cree que los estudiantes adquieren habilidades clínicas "mucho mejor que los que van a hospitales de forma pasiva" y encima "sin ningún riesgo para el paciente". Cogen confianza al tiempo que "disminuye el problema de exceso de estudiantes".

Mónica, estudiante de cuarto de Medicina en la Universidad Francisco de Vitoria, reconoce que las prácticas de simulación con maquetas o muñecos la han preparado para saber tratar muchas patologías.EFE

(Foto)(Vídeo)

Enero 2, 2026 • 3 horas atrás por: Infobae.com 5 visitas

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