En el CAETEC de Querétaro, los cultivos conviven con sensores, algoritmos y estaciones meteorológicas; las vacas eligen cuándo entrar al robot de ordeño y un dron hace en pocas horas trabajos que antes llevaban días. La tecnología, sin embargo, ocupa un lugar menos espectacular y más profundo: permite estudiar qué ocurre en una planta, un animal o una parcela y convertir esa información en conocimiento
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