A principios de la década de 2000, el cine de superhéroes se encontraba en un punto crítico. Tras el estreno de Batman y Robin en 1997, una producción repleta de pezones esculpidos en el traje y humor ridículo, el público general consideraba al personaje un chiste infantil. Sin embargo, en los…
Artículo original publicado en SensaCine
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