(En la NA5424, actualiza el titular, el lead y el párrafo 10 con más información)
Barcelona, 10 jul (EFE).- La Audiencia de Barcelona ha condenado a un mosso d'esquadra a 21 años de prisión por agredir sexualmente y grabar a una mujer con discapacidad psíquica, quien también le mandó fotos y vídeos íntimos convencida de que eran pruebas a superar para optar a una beca, en el Bages (Barcelona) el verano de 2023.
El hombre, autor de un delito de agresión sexual continuada con abuso de situación mental y un delito de pornografía, deberá indemnizar con 60.000 euros a la víctima, a quien no se podrá acercar o comunicar durante los 16 años posteriores a su salida de prisión, además de enfrentarse a partir de entonces a 8 años de libertad vigilada, según la sentencia, a la que ha tenido acceso EFE.
El fallo del tribunal de la sección tercera de la audiencia provincial rebaja así la petición inicial de la Fiscalía, que solicitaba para el procesado 27 años de cárcel, al considerar que ha empezado a reparar el daño causado mediante una primera indemnización de 25.000 euros, lejana, sin embargo, a los 120.000 euros que pedía la acusación particular.
Los hechos, que llegaron a juicio el pasado 13 de mayo, ocurrieron entre junio y agosto de 2023, después de que el condenado, padrastro de la pareja de la víctima, hubiese urdido un “elaborado engaño” para hacerle creer que podría acceder a una academia de masajes de la ciudad de Manresa si llevaba a cabo con él una serie de pruebas, detalla la sentencia.
El mosso y la mujer se habían conocido en enero de ese mismo año a partir de que esta empezara una relación sentimental con el hijastro del hombre, que acudía, como ella, a un centro para personas con discapacidad que opera en la comarca del Bages.
Ambas familias acordaron entonces que la pareja pasaran juntos varias noches a la semana, para lo que la víctima se trasladaba al domicilio familiar del condenado, quien se aprovechó de la situación y de la discapacidad de la mujer, una persona “muy influenciable, manipulable y por lo tanto vulnerable” con dificultades para poner límites y entender segundas intenciones o relaciones como la sexual, considera el tribunal.
Como parte del engaño y advirtiéndola de la importancia de guardar en secreto todo lo que ocurriera, el hombre añadió a la víctima a dos chats grupales de WhatsApp en los que supuestamente había personas vinculadas a la academia de masajes, personajes en realidad ficticios que él mismo manejaba desde diversos móviles, estrategia que usó para “normalizar ante la víctima el sometimiento a prácticas sexuales y vejatorias”, según la sentencia.
Aprovechándose de este contexto engañoso, el condenado llevó a cabo con ella diversas prácticas sexuales en el domicilio donde convivían de sábado a martes, cuando la víctima se trasladaba a la casa de su pareja, el hijastro del condenado, agresiones que fotografiaba y grababa.
Además, a través de los chats y mediante conversaciones que la mujer creía estar manteniendo con otras compañeras o la directora del centro, el hombre la manipuló para que enviase imágenes y vídeos sexuales suyos, a la vez que la convencía de que debía ser “100 % sumisa, obediente y servicial” ante las peticiones de la supuesta academia, indica el escrito del tribunal.
La familia de la víctima dejó que su hija pernoctara en el domicilio del procesado creyendo que era un lugar seguro para ella, "incrementada dicha confianza" por el hecho de que el hombre era además mosso d'esquadra, según la declaración de la hermana de la víctima que recoge la resolución del la Audiencia.
El hombre fue detenido el 11 de agosto de 2023 e ingresó el 13 en prisión provisional, donde permanece en la actualidad, día en el que se dictó una orden de protección respecto a la víctima vigente hasta hoy. EFE
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