Una serie de cuestionamientos surgieron en el Consejo Regional por la relación entre el edil de Salamanca, Carlos Lillo, y los integrantes del cuerpo colegiado. Consejeros acusaron al jefe comunal de no participar en instancias de trabajo y de no convocarlos a actividades financiadas con recursos del Gobierno Regional. El gobernador Cristóbal Juliá descartó cualquier trato preferente y respaldó las críticas a la ausencia del alcalde en las comisiones.
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