“Cuando la certeza de las reglas ya no está garantizada, la integridad del juego queda en entredicho”
Estas son las palabras con las que ha respondido UEFA, encargada de velar las competiciones de la confederación europea, a la decisión de FIFA de retirar una tarjeta roja a Folarin Balogun, delantero estrella de la selección de Estados Unidos que se enfrenta a Bélgica en octavos de final.
La declaración es sólo la última respuesta que ha recibido FIFA sobre esta polémica decisión que llega, según The New York Times, de que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, llamara por teléfono a Gianni Infantino para presionarle y exigirle que retirara la sanción automática de un partido que se aplica cuando un jugador recibe una tarjeta roja.
La decisión de FIFA es la última maniobra para favorecer al equipo anfitrión en un Mundial y se suma a la larga lista de favores a los locales que tradicionalmente han marcado la Copa del Mundo. Todo indicaba que con VAR, la herramienta de videoarbitraje, esto se iba a terminar o, al menos, se iba a complicar mucho dar pequeños empujones a las selecciones locales.
Pero FIFA siempre está dispuesta a sorprenderte.
Forlain Balogun, delantero de Estados Unidos que lleva tres goles en el Mundial 2026, juega un balón aéreo. Es el minuto 64 del partido de dieciseisavos de final de la Copa del Mundo 2026 y quien disputa el balón es Tarik Muharemovic. El partido está a punto de vivir un momento de inflexión.
El marcador señala 1-0, Estados Unidos se ha adelantado con un gol del propio Balogun que está haciendo un gran campeonato pero está a punto de perder a su estrella para lo que resta de partido y los octavos de final frente a Bélgica. O eso creíamos.
En la disputa, el jugador estadounidense golpea por detrás al defensor bosnio. Falta evidente que se salda con tarjeta roja. Al caer, Balogun cae fortuitamente con sus tacos sobre el gemelo de Muharemovic, arrastra el pie y dobla el tobillo del defensor. El VAR llama al árbitro para que observe la jugada con detenimiento. Aunque fortuito, la fuerza aplicada por el jugador estadounidense se considera excesiva y termina expulsado.
El partido termina 2-0 y, desde luego, lo peor para Estados Unidos es la imposibilidad de contar con su delantero estrella en la eliminatoria contra Bélgica, selección europea (de ahí el comunicado de UEFA que, además, se encuentra en una guerra abierta contra FIFA) contra la que se jugarán el pase a cuartos. El vencedor jugará contra el ganador del España-Portugal de esta noche.
Un contratiempo más habitual en los torneos cortos de eliminatorias, el mismo contratiempo que si, por ejemplo, un jugador acumula dos tarjetas amarillas en distintas fases durante el campeonato.
Sin embargo, FIFA sorprendía ayer con un comunicado: la sanción a Forlain Balogun quedaba en suspenso. El motivo alegado es que la suspensión de un partido quedaba a merced del comportamiento del jugador en el próximo año. Si vuelve a reincidir en una situación violenta, se le aplicará la norma.
Para ello, FIFA se ha basado en el artículo 27 de su reglamento disciplinario en el que se señala que los castigos pueden quedar en suspenso durante un tiempo determinado sujetos a la actitud del jugador. Una decisión que, como recuerdan desde la selección belga (claramente afectada por la no suspensión del jugador), choca directamente con el artículo 66.4 del mismo reglamento en el que se especifica que un jugador que recibe una tarjeta roja no podrá jugar el próximo partido.
En Carrusel Deportivo, Iturralde González, exárbitro y comentarista arbitral en el programa, explica que el artículo al que se agarra FIFA está pensado para disturbios en los campos de fútbol y actitudes que van más allá de lo meramente deportivo. Explica que, de hecho, FIFA no retira la tarjeta roja y sólo pone en suspenso la imposibilidad de jugar el próximo partido, un hecho que no se veía desde 1962 cuando Garrincha fue expulsado en una dura semifinal contra Chile pero fue absuelto para jugar la final contra Checoeslovaquia.
Podíamos pensar que la decisión de FIFA era grave y entraba dentro de una de las muchas artimañas que durante años han venido empleando para favorecer a los equipos locales. Sin embargo, una publicación de Donald Trump en X y el apoyo explícito de la Casa Blanca en la que se daba las gracias directamente a FIFA, hizo saltar la liebre.
The New York Times ha sido el primer medio en publicar lo que se podía llegar a sospechar una vez se hizo público el agradecimiento del presidente de Estados Unidos: la Casa Blanca llamó directamente a Gianni Infantino, presidente de FIFA, para pedir que Forlain Balogun jugara contra Bélgica.
En The Wall Street Journal narran que Howard Lutnick, secretario de Comercio, y Andrew Giuliani, director ejecutivo del grupo de trabajo que la Casa Blanca tiene activo para la organización del Mundial de fútbol 2026, se pusieron a trabajar la misma noche del Estados Unidos - Bosnia y Herzegovina.
Desde ese momento, cuentan en WSJ, se empezó a mover una maquinaria formada por abogados especialistas afines a Donald Trump para tratar de detener la sanción. Sobre la mesa estaba la posibilidad de impugnar la tarjeta roja y tratar de impedir que en este tipo de acciones en las que interviene el videoarbitraje se utilice la cámara lenta (que muchos entienden que magnifica los daños ocasionados por una patada o un pisotón). El equipo, explican en el medio, fue informado desde el primer momento pero desde la Selección de Estados Unidos se negó cualquier posibilidad de poder revocar la sanción.
Mientras todo esto sucedía, siempre según fuentes internas de The Wall Street Journal, Donald Trump directamente descolgó el teléfono para hablar con Gianni Infantino, presidente de FIFA que se ha mostrado siempre muy cercano al presidente estadounidense. En ese momento, Infantino le respondió al presidente estadounidense que no podía asegurarle nada pero le confirmó que la suspensión había sido revocada unos días más tarde.
La decisión de FIFA es un claro trato de favor a Estados Unidos, la organizadora más potente del Mundial de Fútbol y tiene muchas aristas por detrás. Desde un punto de vista deportivo, demuestra que incluso con el uso del VAR es posible tomar decisiones para favorecer a los equipos locales.
Y es que el videoarbitraje parecía poner disipar gran parte de las dudas que apuntan a tratos de favor directos a los equipos organizadores. Durante décadas hemos asistido a favores arbitrales más o menos evidentes en los que se ha ayudado a los equipos locales a superar rondas o, incluso, ganar el torneo. Aquí va una lista rápida:
Estos son solo algunos de los casos más llamativos y, sin duda, el movimiento de FIFA con el delantero estadounidense entra de lleno en este tipo de listados habituales.
Igual que con los predecesores en el cargo, el movimiento de FIFA no se entiende sin una intervención directa de su presidente. Infantino siempre se ha mostrado muy cercano a Donald Trump al que, incluso, le regaló un premio inventado ad hoc para paliar el fracaso del presidente estadounidense en la elección de Nobel de la Paz.
Pero los favores a Estados Unidos hace mucho más tiempo que son evidentes por parte de FIFA. Y es que como explican en el podcast Brazalete Negro, la adjudicación junto a México y Canadá del Mundial de Fútbol 2026 coincide con la desaparición de Gianni Infantino de las investigaciones por el FIFA Gate por parte de la Justicia estadounidense.
En respuesta a la decisión de entregar el Mundial de 2022 a Qatar, Estados Unidos empezó a investigar si los miembros de FIFA habían recibido sobornos para entregar el Mundial de 2018 a Rusia y la siguiente edición al país árabe. La consecuencia directa es que el entonces presidente de FIFA, Joseph Blatter, puso su cargo a disposición del organismo y posteriormente fue suspendido y fue el antecedente para que Gianni Infantino llegara al trono del fútbol mundial.
Foto | The White House
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La noticia
Creíamos que el VAR iba a acabar con el clásico favoritismo del anfitrión del Mundial. Entonces, la Casa Blanca hizo una llamada
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alberto de la Torre
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