La soledad es sin duda una lacra que está integrada en nuestra sociedad y que en muchas ocasiones pasa desapercibida, afectando sobre todo a las personas más mayores que se ven prácticamente recluidas a estar en casa y con poco contacto social. Y aunque esto es algo que a priori se puede quedar en el ámbito psicológico, la realidad es que la soledad emerge como una amenaza de salud pública de primer orden al estar relacionada con enfermedades muy graves.
Un gran riesgo. Cuando hablamos de factores de riesgo en el ámbito de la medicina, al momento pensamos en la nutrición o la falta de ejercicio que se relacionan con enfermedades muy graves. Pero a toda esta lista hay que introducir también la soledad, puesto que numerosos estudios han encontrado una asociación directa con patologías cardiovasculares, neurológicas y metabólicas, aunque desentrañar la causa exacta sigue siendo uno de los grandes retos de la literatura médica actual.
El problema. En 2023, el Cirujano General de los Estados Unidos publicó un informe demoledor donde apuntaba que estábamos ante una "epidemia de soledad y aislamiento". Y no era una mera metáfora poética, puesto que la OMS lleva años advirtiendo que la desconexión social no solo afecta emocionalmente, sino que altera nuestro organismo hasta el punto de incrementar el riesgo de cardiopatías, ictus, depresión, demencia y muerte prematura.
Un impacto medible. Cuando hablamos de riesgo de enfermedad, la salud cardiovascular es la primera en resentirse. Aquí, una declaración científica de la American Heart Association, publicada en el Journal of the American Heart Association, concluyó de forma tajante que la soledad y el aislamiento social son factores de riesgo independientes para una peor salud del corazón y del cerebro.
Y los porcentajes no son anecdóticos, puesto que un metaanálisis apuntó a que la soledad o el aislamiento social se asocian con un aumento del 29% en el riesgo de padecer una cardiopatía coronaria y un 32% en el riesgo de ictus.
Va más allá. Un análisis masivo liderado por la Universidad Autónoma de Madrid en 2026, tras seguir a más de 400.000 personas, confirmó una fuerte asociación entre el aislamiento y la multimorbilidad, destacando que el aislamiento social físico es un factor de riesgo relevante incluso si la persona no percibe subjetivamente esa soledad.
El caso de las demencias. Dentro de las demencias, la enfermedad más importante sin duda es la de Alzheimer y los datos son claros al apuntar que la soledad no deseada es un factor de riesgo importante para todas las demencias. Entre las razones que existen, el Alzheimer Center de Barcelona apunta en una reciente nota lo siguiente:
"La relación entre aislamiento y el deterioro cognitivo está respaldada por investigaciones que muestran cómo la falta de interacción social empobrece el vocabulario, reduce la flexibilidad cognitiva y acelera el deterioro cerebral"
Aquí los consejos que se dan para poder tener menos probabilidad de padecer esta enfermedad cuando se llega a una edad de riesgo es participar en actividades grupales, aprovechar la tecnología para mantener el contacto o crear una rutina social.
En salud mental. Además del apartado orgánico, si nos desplazamos a las enfermedades mentales, el hecho de que no haya una red de apoyo social adecuada conduce también a que aumente la probabilidad de enfermedades tan importantes como la depresión o incluso la esquizofrenia. Aquí pueden influir muchas causas, como por ejemplo factores genéticos, pero al final un cúmulo de situaciones puede generar el desencadenante final que de la enfermedad.
El gran matiz. La pregunta que nos debemos hacer aquí es la siguiente: ¿enfermamos por el impacto biológico de la desconexión, o porque la soledad viene acompañada de otros condicionantes? Y aquí la ciencia apunta a que las personas aisladas tienden a hacer menos actividad física, llevar dietas más pobres y tener una mayor propensión al tabaquismo o el alcoholismo. Factores que pueden desencadenar toda una batería de enfermedades graves.
Aun con estos factores en la ecuación, la soledad demuestra una fuerza predictiva sorprendente. Por ejemplo, investigaciones recientes en pacientes con diabetes revelaron que la soledad se asociaba con una mayor probabilidad de padecer enfermedad coronaria, pesando incluso por encima de varios factores de riesgo clásicos.
Imágenes | Anthony Tran
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La noticia
Creíamos que la soledad era solo un problema emocional. La ciencia apunta que es un factor de riesgo para decenas de enfermedades
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
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