Guillermo M. (de Salamanca, 23 años) consume con cierta frecuencia bebidas energéticas desde los 15. En su adolescencia tomaba más que ahora. “Cuando estaba con los exámenes finales de la ESO bebía, mínimo, dos latas al día”, relata. Lo que no sabía entonces es que estaba ingiriendo el equivalente en cafeína a cuatro expresos de una tacada. El caso de Guillermo no es excepcional: el 44% de los chicos de 15 años han tomado alguna de estas bebidas en el último mes. Su consumo puede producir taquicardias, obesidad, déficit de atención, alteraciones del sueño, mayor irritabilidad y se asocia con otros malos hábitos, como el vapeo. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha analizado 123 variedades comercializadas en España de este producto y las ha puntuado valorando sus ingredientes, su valor nutricional y la transparencia de su etiquetado: solo tres aprueban, y por los pelos.
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