Sagrario Ortega y Miriam Mejas
Madrid, 2 may (EFE).- La cuarta semana del juicio al exministro José Luis Ábalos ha sido la más intensa y también la más maratoriana. Con prolongadas sesiones -de hasta 14 horas una de ellas- el duelo de dos de los acusados -el comisionista Víctor de Aldama y el exasesor ministerial Koldo García- en el ring del Tribunal Supremo ha abierto aún más expectativas al plato fuerte del próximo lunes.
Será ese día cuando el exministro de Transportes y ex secretario de Organización del PSOE se someta a las preguntas de las partes en otra sesión que se prevé larga.
Ábalos tendrá que responder, si así lo decide, a preguntas sobre la financiación del que fuera su partido, a los supuestos enchufes de su expareja y otra mujer en empresas públicas y, sobre todo, a si hubo mordidas por los contratos de mascarillas en la pandemia.
Porque aunque no lo haya parecido en muchas sesiones, el juicio va sobre esto último.
Mientras llega ese día, el combate de dos de los tres púgiles acusados ha dejado sobre el cuadrilátero del Supremo algunos interrogantes a los que tendrá que dar respuesta el árbitro, o sea, el tribunal, cuando dicte sentencia.
Ha sido la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil la que ha llevado la investigación. Sus responsables no dudaron el lunes en situar a Ábalos como el "jefe" porque es el que "abre negocios" y "tiene la capacidad de poder llevar a Aldama y a sus socios a sitios donde por ellos mismos no pueden llegar", dijeron.
Pero el que mandaba era el comisionista. Y es así por una razón de peso: el que paga, manda, dijeron.
Sin embargo, para el reconocido comisionista, que busca evitar su ingreso en prisión, en la "banda organizada" en la que la UCO le integra, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, estaría en el escalafón 1, Ábalos en el 2, Koldo García en el 3 y él mismo en el 4.
Sánchez no fue el único dirigente al que Aldama nombró en su declaración. También sacó a relucir a María Jesús Montero, Francina Armengol, Ángel Víctor Torres o José Luis Rodríguez Zapatero.
Incluso llegó a mencionar a Begoña Gómez, esposa de Sánchez, como rival en un negocio que él quería, pero al que no pudo acceder porque ella estaba interesada también.
Mientras, el exasesor de Ábalos dejó a Sánchez al margen de todo. Desde que llegó a Moncloa no volvió a hablar con él, aunque Aldama recalcó que le escuchó conversaciones con el presidente porque Koldo García ponía el manos libres.
En cualquier caso, el Gobierno ya dijo este jueves que no está preocupado por la declaración de Aldama.
De lo que no hay duda es de que las 'chistorras' de las que hablaban Koldo García y su expareja en las conversaciones intervenidas por la UCO eran billetes de 500 euros.
Pero, ¿de dónde salían? Tanto las 'chistorras' como los 'soles' y las 'lechugas' (200 y 100 euros) eran dinero en efectivo de una contabilidad B de los miembros de la trama procedentes de las 'mordidas', según la investigación.
¿Salió alguna 'chistorra' del PSOE? Según Koldo García, en alguna ocasión Ferraz le reintegró con esos billetes pagos que había adelantado. Otras 'chistorras' se las daban guardias civiles para que se las cambiaran en billetes más pequeños y otras veces hablaban de ellas como lo que son: un embutido navarro.
De todos modos, el exgerente del PSOE ya dijo en su declaración que en la caja del partido no había nunca billetes gordos. Ya avisaban al banco para que no se los llevaran a Ferraz.
Precisamente, también han quedado sobre el ring dos preguntas: ¿Se financió al PSOE con las 'mordidas'? Aldama cree que sí. El exasesor fue tajante: "El PSOE no coge dinero de nadie". Y el comisionista aún abundó más: a la Internacional Socialista se la financió con cupos de petróleo de Venezuela.
A la espera de la declaración del exministro, los dos púgiles de esta semana han ofrecido versiones contradictorias, como era de esperar. Koldo García respondió con un no rotundo porque no recibió ni esa cantidad ni ninguna otra dádiva.
Aldama sí lo confirmó y llegó a cifrar en entre 3,5 y 4 millones de euros las entregas de dinero en efectivo al exasesor y al propio Ábalos.
Si no fue así, ¿de dónde procedía ese incremento patrimonial que la UCO ha detectado en el exasesor y su familia?
Koldo García, a preguntas de sus abogada, ofreció una farrogosa explicación de compra de pisos -incluido uno a nombre de su hija de dos años-, créditos de algún familiar para él, herencias e ingresos por alquileres turísticos que el tribunal analizará más detenidamente. Porque después de más de 7 horas de declaración era fácil perderse entre tanta cifra e hipotecas.
En su declaración Aldama hizo gala del conocimiento que tenía de las dependencias del Ministerio de Transportes e, incluso, de la vivienda de Ábalos. Ofreció una descripción muy exhaustiva del recorrido que hacía. Parecía que andaba por ahí como 'Pedro por su casa'.
Para Koldo García, no era tan fácil entrar. Hasta tres controles tenía que pasar. Él le recibía, charlaban de todo en su despacho, incluso de la vida privada. Tomaban café, y hasta ahí.
Y es que el exasesor era un simple mediador, según se desprende de su declaración. Quería ayudar en todo lo que pudiera, tanto en el rescate de Air Europa -en el que creen que pudo influir junto a Ábalos- como en los contratos de mascarillas que se están juzgando.
De hecho, aseguró que no había intervenido en la orden de duplicar en 38 minutos de 4 a 8 millones las mascarillas a comprar por Puertos del Estado, ni siquiera sabía que Aldama estaba tras la empresa Soluciones de Gestión -adjudicataria de esa partida- o que cobró millones por esa operación.
"Estaré toda, toda, mi vida agradecido al señor Ábalos". Lo dijo su exasesor ante el tribunal en una declaración en la que si algo dejó claro era su lealtad hacia el exministro.
A veces "ni se enteraba" de lo que hacía, dijo también. Y es que su exasesor le quitaba preocupaciones y marrones de encima. Lo que hacía, según declaró, era "quitarle carga de trabajo o dolores de cabeza innecesarios".
Entre ellas, el pago de la pensión a un hijo del exmimistro, la búsqueda de un piso para su expareja Jessica Rodríguez o el envío de los currículum de esta y de Claudia Montes a cargos de empresas públicas para que consiguiesen trabajo. Pero nunca les pidió que las contrataran.
Y de los contratos de las mascarillas, fue también rotundo. Él remitía a los que podían decidir todas las ofertas que le llegaban. El ministro, por su parte, solo quería que el material llegara cuanto antes. En lo demás no se metía. EFE
(Recursos de archivo en EFEServicios: 55019911877, 8023321209)
completa toda los campos para contáctarnos