Aunque prefiero usar el concepto de “pinochetismo global” para describir el ascenso de esta derecha simultáneamente neoliberal, autoritaria y conservadora, este tipo de cumbres han sido un marco para la expansión de lo que las ciencias sociales llaman de “iliberalismo”
Alexis Cortés. Sociólogo. Premio Iberoamericano de Ciencias Sociales (2022). «El Siglo». 07/09/2026. La reciente realización de la Cumbre de Madrid en Santiago de Chile los días 3 y 4 de septiembre permitió zanjar un debate sobre el carácter iliberal del actual gobierno que encabeza José Antonio Kast. En efecto, dicho encuentro es un nodo clave en la red internacional que ha permitido la expansión de la extrema derecha en el mundo. Aunque la carta fundacional firmada, entre otros, por Santiago Abascal (VOX-España), Javier Milei (Argentina), Eduardo Bolsonaro (Brasil) y el propio Kast, le imprimió un cariz más próximo de lo que ellos denominan como “iberósfera”, prontamente se convirtió en un eje fundamental del circuito de radicalización conservadora con figuras como Víctor Orbán (Hungría) o Marine Le Pen (Francia) entre sus asistentes.
Aunque prefiero usar el concepto de “pinochetismo global” para describir el ascenso de esta derecha simultáneamente neoliberal, autoritaria y conservadora, este tipo de cumbres han sido un marco para la expansión de lo que las ciencias sociales llaman de “iliberalismo”. Esto es una respuesta reaccionaria a diversas manifestaciones del liberalismo en nombre de la democracia o de la posesión de una mayoría democrática circunstancial. Todo esto mediante un rechazo a los términos de la globalización, la reafirmación de las jerarquías tradicionales, la existencia de una cultura nacional homogénea, el rechazo del multiculturalismo y de los derechos de las minorías.
El “iliberalismo” sería, bajo esa lógica, la instrumentalización de la regla mayoritaria para la erosión de las instituciones democráticas. La reforma constitucional impulsada por el gobierno que, entre otras cosas, establece un Estado de Excepción que le otorga al Presidente de la República, prácticamente sin contrapesos, la capacidad de restringir e incluso suspender los derechos fundamentales de ciudadanos, es un ejemplo paradigmático de esta lógica. Por eso, ha sido calificada transversalmente como una norma que puede abrir paso a una “dictadura constitucional”. Aunque el gobierno ha negado enfáticamente ese carácter, la participación del Presidente de la República en esta cumbre iliberal parece esclarecer las dudas.
La coordinación internacional de grupos iliberales ha sido una pieza clave del establecimiento de una narrativa global de extrema derecha y de transferencia de experiencias y estrategias de intervención pública. La principal, sin duda, ha sido el aprovechamiento de las potencialidades electorales de las redes sociales. En ese sentido, la erosión de la esfera pública con masivas tácticas de intoxicación mediante campañas de desinformación y micro focalización de mensajes para exacerbar emociones negativas es uno de los factores determinantes del éxito electoral de estos sectores.
El brexit inglés, el rechazo del plebiscito por la paz en Colombia y de la propuesta Constitucional de la Convención en 2022, pero también el triunfo de Bolsonaro, Milei, de la Espriella o Fujimori son expresiones de esta nueva forma de hacer política que amenaza a la democracia y que tiene sin respuesta a la izquierda en el mundo. La detención en Bolivia, por un femicidio frustrado, del principal “ingeniero del caos” (Da Empoli) latinoamericano de esa estrategia, Fernando Cerimedo, aunque produjo cierta incomodidad en algunos de los asistentes a la Cumbre, probablemente no disminuya la persistencia de esas campañas.
Es más, en un desesperado intento por empatar la compleja posición del gobierno tras la presentación de la reforma constitucional, la derecha conmemoró un aniversario más del triunfo del rechazo con una nueva fakenews sobre el texto de la Convención: su supuesto carácter iliberal. La acusación parece una extensión de la campaña de desinformación del 2022, pero además busca devaluar el término. Tal vez, esa sea una razón adicional para adoptar un concepto que describe mejor las actuales tendencias en la derecha en el mundo: pinochetismo global.
La entrada Cumbre iliberal con sede pinochetista se publicó primero en El Siglo.
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