Pamplona, 31 mayo (EFE).- El pelotari riojano Darío Gómez, ganador de la final del Manomanista 2026 disputada esta tarde en el Navarra Arena, aseguró que esta txapela “es un sueño cumplido”, incluso más de lo que "podía esperar".
“Al final, tu sueño cuando empiezas en la pelota es ir mejorando, ir disfrutando del frontón, luego ya que empiezas a ver un poquito tus opciones de entrar en profesionales, lo consigues y las pasas más putas que en vendimias, estás un poco alicaído muchas veces”, reconoció.
Sin embargo, “gracias al ambiente que crea Jokin Etxaniz, de Aspe, y todos los que te apoyan a tu alrededor te hacen seguir luchando”, señaló.
“Creo que todos peleamos por una oportunidad así, pues he tenido la suerte, o las cualidades, o un poco todo, de vivir una cosa de este calado”, manifestó en la rueda de prensa tras el partido.
En cuanto al juego, dijo que fue “mucho mejor de lo esperado” y destacó que desde el calentamiento se notaba "bien", "con las piernas sueltas y ningún problema en las manos".
Valoró también que le tocara sacar, algo que no le había pasado en todo el campeonato.
Una de las claves que señaló el de Ezcaray es que consiguió desplazar a Artola y no dejarle estar cómodo a la hora de ir al remate: “Él venía hacia adelante un poco y con el pelotazo le hacía más daño, un poco la idea que ha ido teniendo durante todo el campeonato, y que, además, a él le entraba también un poco prisa”.
También puso en valor el hecho de ser constante durante el partido, algo que resultó primordial, más en una competición como el Manomanista en la que “si uno baja medio peldaño y tú te mantienes, los golpes son mucho más grandes”.
Darío también destacó la tranquilidad con la que llevó los días previos a la final, aunque reconoció que al llegar al frontón tenía “ese gusanillo en el estómago". "Pero como otros partidos del campeonato, solo estaba centrado en que tenía que llegar a 22 sin darle unas vueltas si era una final o qué es lo que era, porque creo que el premio estaba ya conseguido”, añadió.
Primer pelotari riojano en conseguir una txapela del mano a mano después de 73 años, Gómez prefiere no darle muchas vueltas.
“Lo que piensas es en hacer tu trabajo lo mejor posible y no piensas si estás en la historia, sino dar lo mejor aquí o si juegas en la pared de la iglesia, da igual, todos los espectadores merecen lo mejor”, declaró.
Ya con la camiseta colorada, la que portará como campeón durante todo un año, mostró su deseo de que el curso que viene “sea bonito". "Tengo que prepararme porque parece que llevas la camiseta roja y van a cuchillo y también hay que aprovechar oportunidades que me quieran dar”, agregó en referencia a la empresa.
De cara a la celebración de esta noche, bromeó con que se ha perdido las fiestas de Santa Bárbara, pero señaló que ojalá se las pierda todos los años si es "por eso” y que esta noche darán "vueltas al quiosco sin parar”. EFE
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