Da igual si eres más de perros o si prefieres los gatos. Todos estamos de acuerdo en que la imagen de un gato lamiéndose las patitas o lamiendo a sus amigos humanos es adorable. El problema es que es una escena tan adorable como desconcertante. Tradicionalmente pensamos que si nuestro gato nos lame nos está indicando que nos quiere. Sin embargo, según los expertos, puede haber otros muchos motivos. Y ninguno está relacionado precisamente con el amor.
Te tolera, te saborea o te posee. Según explicó el doctor David Sands, experto en psicología animal, en un artículo para Science Focus, no se sabe a ciencia cierta por qué los gatos lamen a los humanos. Sin embargo, hay tres hipótesis bastante plausibles. Puede incluso que todas ellas sean ciertas. La primera apunta a que el gato indica al humano que no lo concibe como una amenaza. Por otro lado, la segunda hipótesis se decanta por un análisis químico del humano. Las papilas gustativas de los gatos son poderosas. Más o menos. Finalmente, puede que si tu gato te lame, básicamente, te esté marcando como una propiedad.
Para ellos somos un animal más. Los gatos aprenden a comportarse con los humanos como lo hacen con otros animales. Desde cachorros, conciben el acto de lamer como una señal de confianza. La primera relación que tienen con este gesto es a través de sus madres, que los acicalan con la lengua cuando son cachorritos. Esto, lógicamente, es un chute de confianza. Por eso, con el tiempo, se acostumbran a hacer lo mismo con otros animales en los que confían. Si otro gato no es una amenaza para ellos, se lo demuestran a base de lametones. Con los humanos, hacen exactamente lo mismo. En cierto modo, indican que toleran a esa persona, no necesariamente que la adoren.
Química a base de lengüetazos. En realidad, los gatos no tienen un sentido del gusto superpoderoso. Tienen solo unos pocos cientos de papilas gustativas. Los humanos tenemos 9.000, para que nos hagamos una idea de lo poco sensibles que son los gatos en ese sentido. Sin embargo, sí que tienen un gran sentido del olfato, del que se guían mucho para analizar el mundo que les rodea. A menudo, complementan ese sentido del olfato con el del gusto, de modo que la lengua puede considerarse una especie de antena con la que extraen las primeras señales. Esas señales pueden indicar la presencia de sustancias que les den información sobre el humano en cuestión, como feromonas, perfumes o restos de alimentos.
Tú eres de su propiedad. Los gatos le dan mucha importancia a su olor. De hecho, como también explica Sands, si alguna vez has visto que tu gato se lame después de que lo acaricies, básicamente se está quitando tu olor de encima. Pero no solo hacen eso. También intentan que aquello que poseen huela a ellos. Es una forma de marcar territorio. En sus mejillas tienen glándulas con las que pueden impregnar desde objetos hasta animales mediante el acto de lamer. En cierto modo, raspan tu propio olor y te impregnan con el suyo.
Por eso, en realidad, varias de las hipótesis del doctor Sands se pueden complementar entre sí. Tu gato te lame para demostrarte que no te teme y, de paso, ya que no te ve como amenaza, decide marcarte como su propiedad. Si no le vas a traer problemas y sueles traerle comida, eres una buena posesión. ¿Significa esto que tu gato solo te quiere por conveniencia? Pues depende, cada gato es diferente. Lo que está claro es que, por lo general, el gesto de lamer no es un acto de amor. Puede que nos quieran de otras maneras, pero tampoco nos autoengañemos con eso.
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La noticia
David Sands, experto en psicología animal: “Si tu gato te lame, te está indicando que eres de su propiedad”
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Azucena Martín
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