Madrid, 13 ago (EFE).- La entrada masiva de inmigrantes a España a través de Ceuta a finales de julio ha dejado patente las diferentes respuestas de los partidos al fenómeno de la inmigración irregular, tanto en el enfoque como en el tono.
Desde la apuesta del PSOE por la coordinación, la humanidad y el refuerzo de los recursos hasta el planteamiento más duro de Vox, y pasando por el abordaje basado en la gestión defendido por el PP, la llegada de más de 70.000 personas en 24 horas desde Marruecos a Ceuta ha evidenciado cómo los partidos se enfrentan a una crisis como la vivida.
Dejando de la lado la trifulca política y el cruce diario de acusaciones a cuenta de este asunto, estas serían las posiciones de las diferentes formaciones sobre la crisis de Ceuta.
El PP, especialmente a través del presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, ha insistido en que la prioridad debe ser evitar nuevos episodios como el del pasado mes y ha exigido medidas "preventivas, disuasorias y de reacción" para que Ceuta no vuelva a vivir un "trauma" similar al de hace dos semanas.
Vivas ha sido la cabeza visible de la posición del PP ante la crisis centrada en dar una respuesta institucional y de gestión que priorice la atención a los menores - alrededor de 1.400 han sido filiados, aunque el proceso de identificación continúa abierto-.
También ha exigido una política común europea, la coordinación con el Estado y en algunos casos el traslado de menores a la península, ha pedido rebajar la tensión política y ha acusado a Vox de "incendiar" la sociedad ceutí y de no aportar soluciones reales.
La formación de Santiago Abascal habla de "invasión", "efecto llamada" y "puertas abiertas" y rechaza el reparto o traslado de menores, porque sostiene que atrae más llegadas. Sus tres vicepresidentes autonómicos con competencias en materia de infancia ya han advertido de que no acogerán a ninguno en sus territorios: Extremadura, Aragón y Castilla y León.
En línea con sus postulados, Vox exige además devoluciones o repatriaciones inmediatas, más presión sobre Marruecos y un refuerzo más contundente de la frontera.
Propone de este modo una línea de confrontación y contención, centrada en frenar entradas y evitar acogidas o traslados que, a su juicio, agravan la crisis.
Frente al tono duro de Vox y al enfoque de gestión institucional del PP, el PSOE defiende como partido de gobierno una combinación de control fronterizo, cooperación entre administraciones, refuerzo de medios, solidaridad territorial en la acogida de menores y respeto a los derechos humanos.
Rechaza que la situación se deba a un "efecto llamada" y, sobre los menores, ha defendido el reparto entre comunidades como una solución "estructural", "solidaria" y "equitativa", vía que han calificado como un "hito histórico" en defensa del interés superior del menor.
Los socialistas insisten además en evitar la confrontación política y critican los discursos que, a su juicio, buscan generar miedo o tensión social.
Sumar pone el acento en el enfoque humanitario
Y frente a posiciones de control y devoluciones, Sumar, el otro socio de gobierno, pone el acento en el enfoque legal y humanitario.
Defiende que la crisis de Ceuta se gestiona "con criterios humanitarios", pide que no se produzcan devoluciones de menores ni de personas que puedan solicitar asilo y subraya que cualquier actuación debe respetar plenamente la ley, el acceso al procedimiento de asilo, la protección de la infancia y las garantías individuales.
Sumar critica el modelo migratorio europeo por basarse, según dice, en la "externalización" y la "improvisación", y ha pedido a la ONU que examine la actuación de Marruecos en lo sucedido en Ceuta y que se depuren responsabilidades si no protegió la vida y la integridad de quienes intentaban cruzar. EFE
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