En agosto del año pasado, la firma de recursos humanos valorizada en US$ 850 millones entró al negocio financiero con la compra de la startup Bemmbo, fundada por Rodrigo Oyarzún y Cristóbal Dotte. Pero ese capítulo, al menos para uno de ellos, terminó con un despido y una demanda laboral en la que Dotte acusa que Buk incurrió en una “conducta antijurídica”. La compañía responde que su salida “no responde a un hecho puntual, sino a un proceso sostenido en el tiempo”. Esta es la historia de un quiebre.
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