Desde pequeño, Christoph Waltz lo tuvo muy claro: iba a ser cantante de ópera. Vivía apasionado por el género, hasta el punto de no tener ningún interés por el teatro o los musicales: solo ópera... hasta que, tras unos meses de estudio, se dio cuenta de que su voz no daba para tanto y empez&
Artículo original publicado en SensaCine
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