Palma, 22 mar (EFE).- Un jurado popular ha declarado este domingo por unanimidad culpable de asesinato a Yolanda Moreno, la madre de la bebé prematura arrojada a un contenedor de basura en Porto Cristo (Mallorca) el 3 de noviembre de 2023, quien no se ha presentado a la lectura del veredicto en la Audiencia Provincial de Palma a pesar de estar citada.
Su cuñado, Gustavo Pretel, también ha sido declarado culpable por el asesinato de la bebé, que, según concluye el jurado, nació con vida y no fue auxiliada por ninguno de los dos.
La fiscal del caso ha pedido prisión permanente revisable para ambos por asesinato con la agravante de parentesco.
La principal acusada no se ha presentado a la vista y la jueza ha emitido una orden de busca y captura.
El jurado popular considera probado por unanimidad que la bebé nació en el interior del coche, en la calle Aterratge de Porto Cristo, en el que la parturienta viajaba con su cuñado y su hermana. Esta última ha sido condenada por omisión del deber de socorro al no hacer nada para evitar la muerte de la víctima.
Una testigo vio cómo el cuñado arrojaba a la bebé, de entre 26 y 27 semanas de gestación, al contenedor y avisó a la Policía Local, que encontró a la recién nacida y la trasladó de urgencia al Hospital Parque Llevant, a unos cientos de metros del lugar, donde los médicos confirmaron su fallecimiento. Horas después, los tres fueron arrestados.
El jurado considera por unanimidad que la mujer y su cuñado eran “conscientes” de que la bebé nació con vida y acordaron tirarla a la basura con intención de “causar la muerte de la criatura”.
La madre, según el jurado, sintió dolores, llamó a su hermana y a su cuñado, que la recogió en su coche, y el parto se produjo cuando circulaban en el vehículo.
En ningún momento los condenados tuvieron intención de llamar a los servicios médicos de emergencia ni a la Policía, a pesar de ser conscientes de que la bebé “había llorado”.
Después abandonaron el lugar, por lo que el jurado considera que “buscaban la muerte del bebé” y que “no se hizo nada para auxiliar a la criatura.
La madre, sostiene el jurado en su veredicto, fue “consciente” de que la recién nacida se encontraba “desamparada” y en “peligro manifiesto y grave”, pero no la auxilió.
Durante el juicio, las médicas forenses que practicaron la autopsia concluyeron que la niña nació viva y que la causa de la muerte fue una parada cardiorrespiratoria derivada de la falta de asistencia médica, la inmadurez pulmonar y un traumatismo craneal moderado.
Peritos del Instituto Nacional de Toxicología señalaron que las lesiones detectadas se produjeron cuando la recién nacida aún presentaba signos vitales.
Durante el juicio, la acusada declaró ante el jurado que en ningún momento creyó que la pequeña estuviera viva y calificó lo ocurrido como “el mayor error” de su vida. EFE
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