Londres, 26 may (EFE).- Veinte años después el Arsenal vuelve a estar en una final de la Liga de Campeones. Aquella fatídica noche en París, los 'Gunners', ante una actuación soberbia de Victor Valdés y los goles de Samuel Eto'o y Giuliano Belletti, sucumbieron en el gran torneo que falta en el palmarés de este club. Dos décadas después y ya rota la maldición de la Premier League, Mikel Arteta quiere vengar también a los Thierry Henry y compañía que no pudieron lograrlo.
"La culpa es del Barcelona", dijo entre risas Robert Pirés en una reciente entrevista con EFE. "La culpa de que no la ganáramos fue del Barcelona. Jugamos en París, perdimos 2-1, pero aquel Barcelona era un gran equipo. Quiero ver a este Arsenal en la final y ganar la Premier".
Jens Lehmann, ahora comentarista en televisión, estaba este domingo en Selhurst Park en la celebración del título liguero y bromeó con el portero español David Raya.
"Que no te expulsen como me pasó a mí", bromeó el alemán, que con su derribo al barcelonista Samuel Eto'o complicó mucho las opciones del Arsenal que, aunque se adelantó con un gol a balón parado de Sol Campbell, no pudo aguantar ante el Barcelona de Ronaldinho.
La portería es, quizá, la posición en la que más ha mejorado este equipo respecto a 2006, con un Raya que ha sido el mejor guardameta de la Premier durante tres años consecutivos y, si no va a ser titular en el Mundial, es únicamente por la relación y confianza que tiene Luis de la Fuente en Unai Simón.
Además de la portería, el estilo de juego es lo que más ha cambiado en este Arsenal. El Arsenal de Arsene Wenger era uno de los equipos más atractivos del continente. Dejó atrás el estigma de equipo aburrido que arrastró este club en los 70 y 80 y con el técnico francés se convirtió en una maravilla para el ojo con futbolistas como Dennis Bergkamp, Robert Pirés, Cesc Fábregas, Freddie Ljunberg y, sobre todo, Henry.
El atacante francés, pese al mal partido de cara a puerta que tuvo contra el Barcelona, era la estrella de este equipo. Aún se recuerda su carrera junto a Sergio Ramos en el Santiago Bernabéu para eliminar al Real Madrid en octavos y la elegancia con la que protegía la pelota en el templo blanco.
El Arsenal de Arteta no tiene un Henry, es un grupo más coral, que basa su fortaleza en la defensa y en la pareja de centrales más segura de Europa, la que forman William Saliba y Gabrile Magalhaes.
El de Wenger tenía a Campbell y a Kolo Touré y jugaba con dos laterales con recorrido mo Ashley Cole y Emmanuel Eboué, mientras que Arteta opta por centrales reconvertidos a laterales como Riccardo Calafiori y Jurrien Timber, aunque sin el holandés, que está lesionado, su puesto lo ocupará Cristhian Mosquera.
Ese Arsenal jugaba con un 4-4-2, diferente al 4-3-3 por el que opta Arteta. El español prefiere dos pivotes como Declan Rice y Martín Zubimendi, aunque este puede ir al banquillo y jugar Myles Lewis-Skelly, con Eberechi Eze como '10', mientras que Wenger confió en aquella final en un jovencísimo Fábregas escoltado por el músculo de Gilberto Silva.
Las bandas eran para Alexander Hleb y Pirés y en punta jugaban Ljunberg y Henry. A priori, un equipo muy ofensivo, que contrasta con este Arsenal, que basa su juego en el control y en el balón parado. Ahí aparece Bukayo Saka en la derecha, como lanzador de faltas también, y Leandro Trossard o Martinelli en la izquierda. En punta, Arteta tiene dos variantes, la movilidad de Kai Havertz o un delantero más tradicional como Viktor Gyökeres, máximo goleador del equipo esta temporada.
Otra de las grandes diferencias entre ese Arsenal y este es lo que ha ocurrido en los últimos días. Este Arsenal es campeón de la Premier y puede lograr el cuarto equipo con doblete Liga-Champions de la historia del fútbol inglés, después del Liverpool (1977 y 1984), Manchester United (1999) y Manchester City (2023).
De un plumazo, Arteta puede conseguir la mejor temporada de la historia de este club, algo que Wenger, pese a todos sus éxitos, nunca pudo lograr.
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