
Durante la Semana Santa, los aeropuertos registran un aumento en la afluencia de pasajeros. Este incremento de viajeros convierte a las terminales aéreas en espacios donde la conectividad digital se vuelve clave para quienes buscan información sobre vuelos, reservas y traslados.
El uso intensivo de celulares en estos espacios puede facilitar la gestión del viaje, pero expone a los usuarios a riesgos digitales poco visibles.
Autoridades como el Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (INCIBE) advierten que mantener activas ciertas funciones del teléfono, como el Bluetooth y el WiFi, puede incrementar la vulnerabilidad ante ataques informáticos.

El ambiente de los aeropuertos, caracterizado por la alta concentración de personas y dispositivos, se convierte en un escenario propicio para la actividad de ciberdelincuentes. Entre los riesgos más frecuentes se encuentran el acceso no autorizado a información personal y el robo de datos bancarios.
El Bluetooth es una de las funciones más utilizadas en dispositivos para conectar auriculares, altavoces o sistemas de manos libres. No obstante, la activación de esta tecnología en espacios públicos aumenta las posibilidades de sufrir ataques como el Bluesnarfing.
De acuerdo con el INCIBE, esta técnica permite a los atacantes aprovechar vulnerabilidades en el Bluetooth para acceder a dispositivos cercanos sin autorización, sobre todo si el teléfono no cuenta con las actualizaciones de seguridad más recientes.

El alcance de estos ataques suele limitarse a una distancia de hasta 15 metros, lo que hace que lugares como los aeropuertos sean atractivos para los ciberdelincuentes.
Reconocer un ataque de Bluesnarfing resulta complejo, porque se ejecuta de manera silenciosa. Sin embargo, existen indicios que pueden alertar sobre una posible intrusión.
El INCIBE destaca que el bloqueo inesperado del dispositivo o la aparición de mensajes no enviados por el usuario desde aplicaciones instaladas pueden ser señales de acceso no autorizado.

Otro síntoma es el aumento repentino del consumo de batería, lo que puede indicar la presencia de procesos sospechosos en segundo plano. La aparición de conexiones desconocidas en el historial de Bluetooth o la detección de movimientos no reconocidos en cuentas bancarias y perfiles digitales constituyen señales de alerta.
Por esta razón, la revisión periódica del historial de conexiones y la monitorización de la actividad en las cuentas digitales forman parte de las pautas para detectar este tipo de incidentes.
La Comunidad de Madrid señala que el uso de redes WiFi públicas en lugares concurridos, como los aeropuertos, entraña múltiples riesgos. Uno de los principales es la posibilidad de que un usuario malintencionado configure su dispositivo para interceptar las comunicaciones entre el aparato y el servicio al que se intenta acceder.

Las redes abiertas exponen los dispositivos conectados a la vista de otros usuarios, lo que puede facilitar la sustracción de archivos almacenados, contraseñas y cuentas personales. Asimismo, mediante el acceso a estas redes, los atacantes pueden introducir virus en los dispositivos, afectando su funcionamiento y seguridad.
Los expertos en ciberseguridad sugieren desactivar las funciones de Bluetooth y WiFi si no se utilizan, sumado a instalar un antivirus actualizado en el dispositivo. Mantener el sistema operativo y las aplicaciones actualizadas ayuda a cerrar posibles vulnerabilidades que los atacantes puedan explotar.
En caso de necesidad de conexión a una red pública, se debe evitar el acceso a aplicaciones bancarias y no introducir datos personales en formularios. El uso de una VPN (red privada virtual) permite cifrar la información y añadir una capa extra de protección.
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