El Ciudadano
Mientras el Gobierno de Kast insiste en que la economía retomará el crecimiento durante el segundo semestre, el mercado laboral continúa mostrando señales de deterioro que afectan con mayor intensidad a los grupos históricamente más vulnerables. Las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) revelan que el desempleo alcanzó un 9,4% en el trimestre marzo-mayo de 2026, el nivel más alto de los últimos cinco años, con 981 mil personas buscando trabajo.
Pero detrás del promedio nacional se esconden brechas mucho más profundas. Las mujeres y los jóvenes concentran las mayores dificultades para acceder a un empleo, reflejando problemas estructurales que el lento crecimiento económico ha terminado por profundizar.
En el caso de las personas entre 15 y 24 años, la tasa de desempleo llegó al 24,6%
En el caso de las personas entre 15 y 24 años, la tasa de desempleo llegó al 24,6% durante el primer trimestre del año. La situación es aún más compleja para las mujeres jóvenes, cuya desocupación alcanza un 28,3%, mientras que entre los hombres de la misma edad llega al 21,6%.
La brecha también se mantiene en el conjunto del mercado laboral: el desempleo femenino llegó al 10,5%, superando ampliamente el promedio nacional y el 8,6% registrado entre los hombres.
Para Víctor Salas, académico del Departamento de Economía de la Universidad de Santiago, el desempleo juvenil siempre ha sido superior al promedio, pero el incremento registrado durante los últimos meses resulta especialmente preocupante.
“Lo normal es que haya una tasa de desempleo de los jóvenes bastante más alta, prácticamente el doble de la tasa general. Eso ocurre en Chile y en otros países. Lo que sí preocupa es que crezca más rápido que el desempleo general de la sociedad”.
El economista explicó que parte importante del problema responde al funcionamiento del propio mercado laboral y a los prejuicios que enfrentan quienes buscan su primer empleo.
“Hay estudios que muestran que muchos empresarios no quieren contratar gente joven porque consideran que no tiene suficiente responsabilidad o experiencia laboral”.
Las cifras aparecen en un contexto en que la economía chilena acumula cinco meses consecutivos de caída en el Imacec y enfrenta crecientes advertencias sobre una eventual recesión técnica. Aunque el desempleo juvenil es un fenómeno de larga data, el deterioro de la actividad económica reduce aún más las oportunidades de inserción laboral para quienes recién ingresan al mercado.
Para Salas, las dificultades que enfrentan las mujeres trascienden el ciclo económico y reflejan desigualdades persistentes en el mercado laboral chileno.
“Las mujeres siempre presentan una tasa de desempleo mayor. Es un problema más cultural. La sociedad chilena todavía no está viendo con todos los buenos ojos necesarios la incorporación de la mujer al trabajo”.
“Las mujeres siempre presentan una tasa de desempleo mayor. Es un problema más cultural. La sociedad chilena todavía no está viendo con todos los buenos ojos necesarios la incorporación de la mujer al trabajo”
A ello se suman las brechas salariales y las dificultades para compatibilizar el empleo con las tareas de cuidado, responsabilidades que siguen recayendo mayoritariamente sobre ellas.
“Eso también se observa en las diferencias de sueldo para los mismos puestos de trabajo y en las brechas salariales que se han demostrado en distintos estudios”.
El académico añadió que las labores de cuidado terminan condicionando las posibilidades de acceso y permanencia en el empleo.
“Muchas tienen responsabilidades familiares que hacen que entren y salgan de la fuerza de trabajo. Eso también influye en que algunos empleadores no las contratan o no les ofrezcan condiciones laborales más flexibles”.
La persistencia de estas brechas vuelve a instalar el debate sobre la necesidad de fortalecer políticas públicas de corresponsabilidad, cuidados y conciliación laboral, especialmente en un escenario de desaceleración económica.
Durante esta semana, el deterioro del empleo fue uno de los temas centrales de la Mesa por la Reactivación Laboral, donde autoridades y especialistas analizaron alternativas para enfrentar el aumento de la desocupación.
El ministro del Trabajo, Tomás Rau, reconoció la magnitud del problema al señalar que “tenemos que responder a esas familias, a esas 981 mil personas que buscan trabajo y no encuentran”.
Por su parte, el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, atribuyó el aumento del desempleo al prolongado período de bajo crecimiento económico y admitió que mujeres y jóvenes son quienes enfrentan mayores dificultades para encontrar trabajo.
Sin embargo, las cifras continúan tensionando uno de los principales compromisos económicos del Gobierno: impulsar el empleo y acelerar la recuperación. Con casi un millón de personas buscando trabajo, un desempleo juvenil cercano al 25% y una desocupación femenina que supera el promedio nacional, los indicadores muestran que la reactivación aún no logra traducirse en mejores oportunidades para los sectores más afectados.
Para Víctor Salas, el escenario sigue siendo especialmente complejo.
“Llevamos cerca de 40 meses con tasas de desempleo iguales o superiores al 8%. Ahora subimos a niveles aún peores y, en el caso de las mujeres, el aumento ha sido más pronunciado, lo que hace más difícil su inserción laboral”.
Más allá de las explicaciones coyunturales, la persistencia del desempleo evidencia que el desafío no pasa únicamente por recuperar el crecimiento económico, sino también por reducir las desigualdades estructurales que siguen limitando el acceso al trabajo para mujeres y jóvenes.
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