Sevilla, 23 may (EFE).- Un estudio sobre los cofrades de Sevilla y Málaga llevado a cabo por investigadores andaluces clasifica a los aficionados a la Semana Santa en cuatro grandes grupos: institucionalizados, desencantados, capillitas y capiroteros.
Este estudio, que han dirigido los investigadores Diego Berraquero, Francisco J. Cristófol y Daniel Marín-Gutiérrez y publicado en 'Aposta, Revista de Ciencias Sociales', analiza el consumo de la Semana Santa "como artefacto cultural de la religiosidad popular" mediante una encuesta a 1.090 hermanos de cofradías de Málaga y Sevilla.
Los encuestados pueden clasificarse a partir de la relación entre la interiorización de la "marca hermandad" y las creencias religiosas, de modo que habría cofrades institucionalizados, los periféricos o “desencantados”, los culturales o “capillitas” y los 'outsiders' o “capiroteros”, según el estudio.
La investigación concluye que pertenecer a una hermandad no implica necesariamente una mayor adhesión a la doctrina religiosa y que la Semana Santa en los cofrades andaluces funciona, además de como vehículo de fe, como "identidad cultural, experiencia estética y vínculo comunitario".
Los investigadores demuestran que la Semana Santa no mide exactamente la religiosidad de quienes son parte de las hermandades, sino que es también "dispositivo simbólico que puede ser apropiado de formas muy diversas".
"El estudio muestra que no hay una relación automática entre sentirse muy identificado con una hermandad y mantener una adhesión doctrinal más intensa", indican los autores, que señalan que la Semana Santa en Andalucía se vive como acto de fe, pero también como "tradición compartida, estética, memoria familiar, pertenencia comunitaria y forma de estar" en la comunidad.
Dentro de este universo religioso y social, los autores explican que la "marca hermandad" es un símbolo de "apego institucional, orgullo de pertenencia, vínculo social, tradición histórica, identidad cultural y reconocimiento simbólico, el principal eje que ordena el campo "cofradiero".
Sin embargo, las creencias religiosas siguen desempeñando "un papel decisivo para diferenciar perfiles, lo que impide reducir el fenómeno a una oposición simple entre creyentes y no creyentes, añaden.
En la Semana Santa andaluza el grupo más numeroso de cofrades es el institucionalizado, sigue la investigación, personas que combinan "una alta identificación con la hermandad y una elevada adhesión a las creencias doctrinales católicas".
Para estos cofrades, la hermandad actúa como espacio social, "pero también como referencia religiosa, normativa e identitaria".
El segundo grupo es el de los cofrades periféricos o "desencantados", que son personas con una adhesión doctrinal relativamente alta, pero con una menor interiorización de la marca hermandad, es decir, mantienen la pertenencia pero no convierten la cofradía en el centro de su identidad.
La relación con la Semana Santa de este grupo, indica el estudio, "se sostiene por la devoción personal, la tradición familiar o la costumbre, aunque puedan mostrarse críticas con determinadas dinámicas del mundo cofrade".
El tercer perfil es el de los cofrades culturales o "capillitas", quienes tienen menos adhesión por lo religioso, pero "conservan una identificación simbólica suficiente con el universo cofradiero" y se vinculan a la Semana Santa como "tradición, experiencia estética, conocimiento experto, emoción y continuidad comunitaria".
Se trata, desarrollan los investigadores, de perfiles que pueden mantener una fuerte implicación cultural sin necesidad de una ortodoxia religiosa intensa.
El cuarto grupo de cofrades andaluces son los 'outsiders' o "capiroteros", quienes representan "la posición más alejada del centro simbólico del campo cofradiero", es decir, su vinculación religiosa con la Semana Santa es mínima.
Su identificación con la hermandad es muy baja y su relación con la Semana Santa aparece más vinculada "al acceso puntual al ritual, al entorno social o a determinadas experiencias que a una identidad estable dentro de la corporación".
Para los autores, estos cuatro perfiles permiten comprender mejor la complejidad del fenómeno cofrade andaluz: "La Semana Santa no se explica únicamente por la fe, pero tampoco puede entenderse prescindiendo de ella. Lo que observamos es una reconfiguración interna del vínculo entre institución, creencia, cultura y consumo simbólico". EFE
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