Imagina pasarte 40 años siendo la imagen inquebrantable del tío más duro del cine y que, precisamente por eso, la crítica y la prensa no te tomen en serio al dirigir tus primeras películas. Clint Eastwood se pasó décadas cerrando bocas, pero el punto final de todo esto, la obra que lo cambió to…
Artículo original publicado en SensaCine
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