El estratega francés ha estado alternando en su equipo. Para enfrentar a España, volvió a una idea que le sirvió en octavos.
Se viene un partido de grandes emociones en Estados Unidos. España y Francia se enfrentan por las semifinales del Mundial 2026, con la intención de poner los pies en la gran final.
Será un duelo que, sin lugar a dudas, dará mucho de qué hablar. Ya se ha calentado con palabras del ex presidente español, Mariano Rajoy, quien aseguró que Francia tiene un gran equipo, “pero sin franceses”.
Las palabras del mandatario le ponen picante a un tema que ha sido recurrente a la hora de referirse a Les Bleus. El problema de esta máxima es que desconoce el pasado colonial del Imperio francés y la actual composición multiétnica del país de la “Liberté, Egalité et Fraternité”.
Alejándonos de esta gran polémica suscitada por el ex mandatario español, lo cierto es que Didier Deschamps encendió otra, más del ámbito deportivo. Para el duelo de este martes, el técnico galo decidió hacer un cambio trascendental en la formación.
Para el campeón del mundo en 1998, Désiré Doué dejó de ser la clave. El hábil delantero por izquierda estará relegado a la banca y, en su lugar, entrará su compañero de equipo, Bradley Barcola.
El técnico galo ha ido alternando entre ambos jugadores en al titularidad francesa. Sin embargo, tras el duelo ante Marruecos, parecía que Doué se ganaba definitivamente el lugar. Deschamps no lo quiso así y volvió a cambiar el lado izquierdo de su ataque.
De esta forma, Francia alinearía probablemente con Maignan en la portería; Koundé, Upamecano, Saliba y Digne en línea de cuatro en el fondo; Tchouaméni y Rabiot en el medio; Dembélé, Olise y Barcola en tres cuartos de cancha; Mbappé como capitán y centrodelantero.

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