El Ciudadano
El cine de terror nacional e independiente vive un hito con el próximo estreno de «Disocia», un largometraje colectivo que reúne las visiones de destacados directores chilenos bajo una misma premisa: explorar la frontera de lo incómodo, la realidad y el desdoblamiento mental desde sus propios contextos geográficos e identitarios.
Tras 2 años de meticuloso trabajo colaborativo, la producción se alza como una propuesta honesta, visceral y profundamente conectada con los paisajes del país. La idea original y producción general nace de la mano de Deborah Araya, realizadora con una destacada trayectoria en el género.
«El terror me encanta porque es una herramienta muy potente para poder desatar nuestros miedos internos y enfrentarnos a ellos; nos permite mirar desde otro lugar todas esas cosas que nos incomodan o que no queremos mirar», explica la realizadora.
Respecto a la génesis de este proyecto, Araya comenta que «queríamos observar cómo las personas se reflejan a través de territorios, climas y geografías distintas, y cómo cada lugar entrega una mirada propia sobre la disociación: ese momento en que uno se sale un poco de sí mismo, toma distancia de lo cotidiano y explora su parte más oscura, pero manteniendo cierto control».

Para los realizadores, la película cobra un valor especial por su formato de antología, un terreno poco explorado en la cinematografía local.
Al respecto, el director Santiago Sepúlveda destaca que, si bien las antologías existen, las que reúnen a varios realizadores dentro del cine de terror son excepcionales en Chile.
«En una industria tan pequeña como la nuestra, me parece una apuesta muy valiente y necesaria. Habla de la vitalidad que tiene hoy el género y permite encontrarse con distintas voces y universos creativos dentro de una misma película», indicó el cineasta.
De esta manera, «Disocia» teje un abanico estético y geográfico único a través de 4 historias libres y profundamente identitarias:

Para sus creadores, «Disocia» no solo busca incomodar al espectador, sino también abrir un espacio de conversación sobre temas tabú como la fragilidad de la memoria, el temor a la muerte y los pensamientos existenciales que pocas veces nos atrevemos a verbalizar.
El resultado es una película hermosa y perturbadora a la vez, donde la libertad creativa demuestra que el terror en Chile es capaz de descentralizarse y hablar desde la identidad de sus tierras.
Al mismo tiempo, el largometraje promete convertirse en un referente de autogestión y originalidad narrativa, invitando al público a mirarse en el espejo deformante de sus propios miedos territoriales.

La entrada «Disocia»: Largometraje colectivo reúne el terror psicológico y la identidad territorial de distintas regiones de Chile se publicó primero en El Ciudadano.
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