Esta temporada Dyson ha apostado por ampliar su cartera de productos de limpieza de suelo: ademas de un ligerísimo aspirador de mano (que hemos probado) y un nuevo robot aspirador, también ha lanzado una fregona eléctrica que impresiona: es prácticamente un palo. Pero esta oda al minimalismo tiene una ficha técnica de lo más competente, así que hemos probado a fondo la Dyson Pencilwash para comprobarlo.
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Dyson Pencilwash |
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Dimensiones y peso |
1155 x 267 x 198 mm; 2,2 kg |
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Depósito |
0,34 L |
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autonomía |
30 minutos (batería ion litio de 4 celdas) |
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Tiempo de carga |
3,5 horas |
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Area de limpieza |
100 m² por depósito |
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Qué viene en la caja |
Base de carga, cepillo húmedo, bandeja de goteo y mango |
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precio |
Cuando la saqué de la caja, lo primero que pensé fue que faltaban piezas. No puede ser tan minimalista... y lo es: la Dyson PencilWash es una fregona eléctrica y en apariencia es poco más que un palo. Viene con una tapa de plástico para cubrir el rodillo cuando no se usa y un soporte para mantener el palo en vertical y cargarlo. Si quieres fregar, quitar el protector del rodillo, sacas el palo y los juntas con el típico ensamble de la marca que suena a clack cuando los juntas y tiene un un botón rojo para soltarlos. El encaje es perfecto.
Mi primera impresión fue que es una locura que quepa toda la electrónica en un cilindro de menos de cuatro centímetros de diámetro. Igual no es tanta como en un aspirador, pero una batería y un motor al menos sí que integra. A diferencia de la fregona, con un palo que más o menos te llega hasta los hombros, el mocho y el cubo, aquí tenemos un palo que me llega a la cadera (mido 1,70 m), la zona del rodillo y poco más.
En la empuñadura, el característico aluminio en color vibrante y acabado mate de la marca se transforma en una cubierta de plástico para mejorar el agarre e inmediatamente más abajo, un par de botones para ponerla en marcha y elegir si quieres más o menos agua y un par de LEDs que se iluminan cuando se queda sin batería, se está cargando o algún problema. Todo muy intuitivo, nada de leer instrucciones.
Como siempre, lo más interesante está en ese rodillo: está hecho de una microfibra absorbente (según la firma, con 64.000 filamentos) y tiene ocho puntos de hidratación para estar siempre húmedo. En esa zona se integra también un depósito sorprendentemente pequeño para todo lo que hace: proporcionar el agua de fregar y también limpiar el rodillo.
El proceso de fregar lo conoce todo el mundo, pero aquí es mucho más sencillo, cómodo y ergonómico: entre que el poco peso se concentra en la base y que el rodillo prácticamente se desliza solo porque está motorizado, con la Dyson PencilWash el esfuerzo se limita a sujetar y dirigir mínimamente el mango. Lo puede hacer (casi) cualquiera y aquí hablo también de accesibilidad: si por lo que sea te cuesta escurrir la fregona o apretar, aquí podrías fregar usando solo dos dedos.
Esto hay que agradecérselo a un formato reducido a la mínima expresión, buena distribución de los elementos y que no pesa apenas. En términos de diseño y ergonomía, Dyson ha dado una master class.
Tras la primera carga completa de rigor y llenar el depósito (tan fácil como levantar la pestañita y poner la base bajo el grifo), me dispuse a mi primera limpieza de casa. Como mencionaba en el apartado de diseño, no hay ningún tipo de control de potencia porque el rodillo motorizado va solo y no es una exageración: si no lo sujetas, tira p'alante hasta chocarse con algo.
Lo que sí puedes elegir es si quieres fregar con una cantidad de agua normal o alto. Con el nivel normal es más que suficiente para limpiezas estándar. Algo que he notado y agradecido respecto a la fregona clásica es que la dosificación es tan buena que humedece todo el suelo con una fina capa uniforme, pero no se encharca (algo que sí que pasa con una fregona si no escurres bien). Así que mojas todo pero se seca moderadamente rápido.
Para limpiar correctamente el suelo con agua no basta, así que aunque no venga incluido (hay que comprarlo aparte, es un limpiador probiótico con baja espuma y no es barato precisamente), Dyson permite añadir un poco de producto limpiador en el depósito. Mi piso tiene 70 metros cuadrados y en menos de 10 minutos había limpiado el suelo de arriba a abajo. Voy más rápida que con la fregona y trabajo la mitad.
Por cierto, Dyson habla de una autonomía de media hora que da para cubrir 100 metros cuadrados y la verdad, yo creo que ha pecado de conservador: yo he podido limpiar mi casa dos veces sin que salte el aviso de la alarma así que la batería no es problema. Lo que sí que vas a tener que hacer si tienes una casa más grande es rellenar el depósito: con su capacidad a duras penas he llegado para limpiar mi casa al completo en modo normal con cierta intensidad.
El codo entre la base y el mango permite poner el cabezal del rodillo casi en horizontal, lo que viene genial para limpiar por debajo de los muebles, de modo que en la práctica en alturas prácticamente compite con una fregona. Pero como es más ancho que el mocho, hay sitios que no cabe. Un ejemplo: en el espacio entre el WC y la bañera. Aquí toca coger la fregona de vez en cuando.
Pero no solo toca recuperar la fregona para lidiar con la suciedad en sitios donde el rodillo no cabe, también hay algún que otro claroscuro en limpieza y no son una sorpresa. Lo primero de todo es una obviedad común a la fregona: antes de fregar, hay que barrer o aspirar. Hasta aquí, todo normal. Es cierto que en el extremo del rodillo hay una especie de tope de plástico que retiene la suciedad y la pasa a un pequeño depósito, pero si el suelo está sucio, vas a arrastrar la suciedad y ensuciar también el rodillo.
En cuanto a calidad de fregado, las típicas manchas secas que se quedan en sitios como la cocina o el baño las retira sin mucho esfuerzo, apenas un par de pasadas bastan para eliminar refresco seco. Ahora bien, de vez en cuando pasan cosas, como que se te caiga un café o te salga disparado el ketchup: los caminos de los accidentes son inescrutables. Y aquí la experiencia sigue siendo menos higiénica que la fregona: conforme vas dando pasadas consigues retirar la suciedad, aunque no tan rápido ni tan bien como el método tradicional. Para pequeños derrames hace el apaño, pero si se te cae una taza entera, olvídate y coge la fregona.
Hay un tema que hemos tocado de soslayo pero por el que merece detenerse: el mantenimiento. La fregona eléctrica limpia el suelo pero, ¿quién la limpia a ella? Pues a medias. Es cierto que el cabezal raspa la suciedad y que se lava sola con el agua con detergente, pero un poco hay que meter mano. En pocas palabras, se queda mojada y medio limpia.
Por eso al terminar de fregar lo suyo es extraer el rodillo y lavarlo bien para después dejar que se seque para el siguiente uso. Si no lo haces y tomas la poco higiénica solución de ponerle la cubierta cuando está húmeda y medio limpia, va a oler mal más pronto que tarde.
En un mercado predominantemente chino, la británica Dyson sigue demostrando que tiene mucha personalidad, ganas de innovar y que sus dispositivos son referencia. Y es que aunque la firma sea una autoridad en aspiración, esta incursión en el mundo del fregado apunta al sobresaliente, siempre y cuando se tenga muy claro qué estamos comprando. En pocas palabras, la Dyson PencilWash es la mejor fregona eléctrica que he probado.
Así, es solvente para limpiar los suelos con agua, dosificándola bien para que se seque pronto y su rodillo es bastante efectivo con las manchas. Si ya le pones producto, mejor todavía para una limpieza higienica. Pero si hay algo verdaderamente diferencial es lo ligera y manejable que es, convirtiéndola en una joya para quienes no pueden hacer esfuerzos. Y tiene mérito, porque tiene batería suficiente para limpiar casas grandes. De hecho, después de ver todo lo que hace esta fregona he pensado qué bien le va a venir a Dyson esta labor de ingeniería para seguir limando centímetros y gramos a sus aspiradores.
Eso sí, sufre el mismo mal endémico que el resto, esto es, ni cabe tan bien como una fregona de las de toda la vida por los rincones ni es tan solvente para solucionar grandes derramamientos (si se te cae un espresso sí que hace el apaño). Y el mantenimiento, aunque fácil, es bastante más incómodo. En pocas palabras: todavía no puede jubilar completamente a la fregona, pero sí que puedes dejarla al fondo del armario porque la vas a usar muy poco.
Imágenes | Xataka
Este dispositivo ha sido cedido para prueba por parte de Dyson. Puedes consultar cómo hacemos las reviews en Xataka y nuestra política de relaciones con empresas.
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La noticia
Dyson Pencilwash, análisis: parecía imposible meter una fregona eléctrica en un tubo de 4 centímetros. Dyson: sujétame el cubata
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
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