Sin quererlo, o más bien buscarlo, Jon Favreau ha acabado colocándose como el cineasta más importante en las últimas décadas. Al menos sin entendemos el término “cineasta” no únicamente en su faceta artística sino que también consideramos como papel profesional e incluso artesano dentro de una industria cinematográfica, especialmente la parte más orientada al entretenimiento.
Es el más importante, o uno de ellos, pero no por ser el más dotado. De igual manera que se ha vuelto un sinónimo de éxito por los taquillazos con Marvel en sus películas de ‘Iron Man’ y en sus remakes en “acción real” para Disney, y por ofrecer en ‘The Mandalorian’ un fenómeno que entusiasma a los fans de Star Wars, se ha vuelto la representación de cómo ha ido cambiando el cine comercial estadounidense en los últimos 20 años: uno que deja de lado cualquier cosa que no sea blockbusters gigantes de propiedades muy conocidas, hechas con una eficiencia que tampoco importa mucho si están dotados de vida.
Hay un contraste muy potente en lo que se ve en una película como ‘The Mandalorian and Grogu’ y cómo empezó a labrarse el cobre como director, siendo un hombre de estudio que se especializaba en comedias que iban desde la canallada criminal de ‘Crimen desorganizado’ (’Made’) a el ya clásico navideño ‘Elf’. No es que no tuviera ambición de intentar algo más grande y fantástico y ahí está esa ‘Zathura, una aventura espacial’ (’Zathura: A Space Adventure’) que precede a su ‘Iron Man’, pero mientras hacía esas cosas estaba también ofreciendo sus servicios a sitcoms.
Tampoco vamos a pretender que aquella ‘Iron Man’ fuese una mala película, porque sigue siendo un entretenimiento fabuloso que estaba sostenido por artesanía. En efectos especiales, pero también en saber proponer escenarios plausibles y saber dar espacio a sus estrellas para tener carisma y ser divertidos. Es una traslación a lo grande de cosas que ya marcaban sus trabajos previos.
Favreau no era precisamente el mejor de los artesanos del Hollywood de la época, pero sí tenía entendimiento del oficio para llevar a buen término lo que se pretende. ‘Elf’ sigue siendo el mejor ejemplo de lo que podía hacer bien, sosteniendo una historia familiar desde los mimbres más absurdos, pero siempre plasmados de una manera tangible. También saber aprovechar estrellas de verdad que están catapultándose o estableciéndose con películas de este tipo.
Justo la clase de cine de entretenimiento que ya no tiene espacio en el Hollywood actual, porque son proposiciones más arriesgadas que los reboots o secuelas de cualquier propiedad establecida, o título que tenga un mínimo de reconocimiento. Las comedias que hacía Favreau han perdido su espacio por la clase de blockbusters, hechos además con una preocupante falta de alma y exceso de fealdad visual, que no sólo hace él mismo en la actualidad, sino que ha contribuido a que proliferen.
Su secuela de ‘Iron Man’ ya fue lo bastante floja para que intentase revolverse haciendo un blockbuster de ciencia ficción de riesgo en ‘Cowboys & Aliens’, y luego una pequeña comedia familiar como ‘Chef’ donde se reflexiona cómo perdió el rumbo queriendo encajar en una maquinaria industrial grande. Desde entonces ha profundizado más aún en esa maquinaria y su artesanía ha quedado mayormente desaparecida.
Es cierto que los primeros episodios de ‘The Mandalorian’ eran todavía algo con vigor y energía, haciendo un estupendo divertimento espacial con tanta parte western como samurái. Pero no dejan de ser momentos puntuales dentro de lo que ha sido una inmersión en el océano digital más desagradable de ver. Sus remakes de clásicos animales Disney son de los peores de una remesa ya bastante marcada por la bancarrota creativa, y ‘The Mandalorian and Grogu’ parece descuidada visualmente hasta en comparación con la serie de streaming.
El cine de Favreau se ha vuelto así el perfecto reflejo de cómo se ha desviado buena parte del blockbuster medio en Estados Unidos. Uno al que le tenemos que dar gracias a alguna divinidad cuando surge algo rescatable como ‘Proyecto salvación’ (’Project Hail Mary’), la clase de película que un Favreau que hubiera comprendido mejor su talento habría entregado a día de hoy.
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La noticia
Echo de menos cuando el director de ‘The Mandalorian and Grogu’ y ‘Iron Man’ era un cineasta capaz de sorprender con comedias encantadoras y con vida
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por
Pedro Gallego
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