Madrid, 16 ene (EFE).- Grupos medioambientales como Greenpeace o Ecologistas en Acción temen que el histórico Acuerdo comercial UE Mercosur, que se firmará este sábado, aumente la deforestación y las emisiones y sostienen que "pone en peligro la naturaleza".
Tras más de 25 años de negociaciones, la Unión Europea (UE) dio el pasado viernes luz verde al Tratado entre los 27 y los países del Mercado Común del Sur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), que será ahora rubricado en Paraguay en medio de las protestas del sector agrícola en Europa.
Entre las inquietudes de los agricultores figura que ese pacto comercial derive en importaciones baratas de productos provenientes de Sudamérica que no respeten las normativas ecológicas y de seguridad alimentaria por las que se rige el bloque.
Un portavoz de Greenpeace, Miguel Soto, explica a EFE por qué un acuerdo que permitirá la creación de una de las mayores zonas de libre comercio del mundo al suprimir aranceles acarrea elementos nocivos desde un punto de vista ecológico. En este sentido, recuerda que "la misma UE reconoce que va a incrementar la deforestación".
Dentro de las particularidades del polémico pacto que pondrán en jaque al medioambiente, Soto alega que dará "otra vuelta de tuerca más al mundo de los polinizadores, que ya están suficientemente en crisis" al exponerlos a más químicos, con la potencial amenaza a su biodiversidad.
Menciona también el potencial conflicto que se generará entre el tratado y el reglamento europeo de lucha contra la deforestación -el EUDR-, que regula la importación de productos procedentes de zonas de riesgo de deforestación y que se ha aplazado por segunda vez al próximo diciembre.
"Si este acuerdo comercial se firma y la UE quiere poner en marcha la EUDR, Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay van a decir ¿Cómo, si hemos firmado un acuerdo comercial para importar soja y vacuno, vais a decir que no ahora a lo que hemos firmado?", se pregunta.
Acerca de esto, el portavoz observa que "no deja claro la prevalencia de los reglamentos europeos respecto a la importación de productos porque lo que hace ese reglamento es obligar a sus importadores a vigilar su cadena de suministro, etc.", con lo que "la EUDR se ve comprometida".
El clamor contra el tratado es generalizado entre las organizaciones medioambientales. Desde Ecologistas en Acción, su miembro y portavoz, Tom Kucharz, manifiesta en declaraciones a EFE el rechazo de ese grupo al pacto por "poner en riesgo la naturaleza, la agricultura familiar, el empleo digno, la salud y los derechos humanos para beneficiar a las grandes empresas multinacionales".
En España, su aplicación "incumple claramente la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, que obliga a reducir las emisiones al menos un 23 % antes de 2030 y a proteger los sumideros de carbono, la biodiversidad y los sistemas alimentarios sostenibles", señala.
Esa organización argumenta, además, que es un tratado "incompatible con los compromisos del Acuerdo de París".
Promueve, según Ecologistas en Acción, el incremento masivo del comercio transatlántico -carne, soja, automóviles, etcétera-, la expansión del transporte marítimo intercontinental (con su impacto en el aumento de emisiones), el aumento de la deforestación y el uso de agroquímicos y la competencia desleal frente al a producción europea regulada climáticamente.
Todo ello dará como resultado "más emisiones, más deforestación y más huella ecológica importada", según Kucharz, que observa cómo la producción de productos agropecuarios para la exportación a la UE ya está destruyendo grandes extensiones de bosque en Argentina, Brasil y Paraguay y el acuerdo "aceleraría la destrucción de la Amazonía y otros ecosistemas en esos países".
Mediante la eliminación de los aranceles a los pesticidas, "aumentará los márgenes de beneficio potenciales para los fabricantes europeos de pesticidas y seguirá impulsando el comercio de estos productos peligrosos para las personas y el medioambiente".
En este sentido, indica que los pesticidas se producen en la UE por empresas como BASF o Bayer, que se venden a Brasil, "donde matan a las personas, contaminan el medioambiente, los recursos hídricos y a miles de personas que los aplican en los campos o consumen los alimentos rociados". EFE
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