Alfredo Valenzuela
Sevilla, 3 jun (EFE).- El escritor y embajador Eduardo Garrigues ha pedido que las instituciones culturales españolas y al Gobierno de España remedien la nula presencia de España en la conmemoración cultural e histórica, este año, en los Estados Unidos del 250 aniversario de la Declaración de Independencia de ese país.
Con motivo de la presentación en Sevilla de su novela histórica "El Misisipi en llamas" (Espuela de Plata), que al igual que la anterior, "El que tenga valor que me siga" (La Esfera), trata sobre la figura de Bernardo de Gálvez y la ayuda militar y política española a la independencia de los Estados Unidos, Garrigues, de 82 años, ha lamentado que "la palabra España" todavía no haya surgido en ninguna de las actividades de esta conmemoración en Estados Unidos.
Garrigues, que en tres misiones distintas ha ejercido durante 15 años labores diplomáticas en Estados Unidos y ante la ONU, y ha sido embajador de España en cuatro países, ha asegurado que "es un error" no implicarse con los Estados Unidos en estas celebraciones, "sobre todo en un momento difícil de las relaciones entre ambos países, cuando las actividades culturales pueden servir para engrasar la situación".
El diplomático ha recordado que el presidente Donald Trump remodeló por vía ejecutiva la comisión para la celebración de ese 250 aniversario y que en esos foros España tiene un espacio "para explicar su actuación histórica en las colonias rebeldes", siempre en favor de la independencia estadounidense y contra Inglaterra.
"Quizás el sector más a la izquierda del Gobierno trata de esquivar este asunto, pero Bernardo de Gálvez es una figura políticamente correcta porque se rodeó de criollos, mulatos y mestizos y como Virrey de México se acercó al pueblo e incluso se indisciplinó al perdonar la vida a varios reos de muerte, una gracia que solo el rey podía conceder", ha señalado sobre la figura histórica que ha merecido el título de "Ciudadano Honorífico de los Estados Unidos".
Sobre por qué Francia ha ganado la gloria histórica del apoyo a la independencia de los Estados Unidos en detrimento de España, el escritor ha señalado que la actuación de España fue "cambiante, ya que en principio actuó en secreto, por el temor de Carlos III de apoyar la rebelión de unos vasallos contra su soberano legítimo, lo que causó desconfianza" hasta la decisiva actuación de Gálvez en la batalla de Pensacola.
"Esencial fue el papel de España en la independencia", ha remachado el diplomático que, como escritor de novelas históricas, mereció el elogio del maestro de historiadores John Elliott.
Tras advertir que él es "un diplomático muy poco diplomático", Garrigues ha asegurado que si en el Tratado de París de 1783, del que se ocupa su novela "El Misisipi en llamas", se hubiera hecho caso al Conde de Aranda, entonces embajador en París, a España le hubiera ido mejor, ya que advirtió, con clarividencia de "aragonés testarudo": "Inglaterra es el peor enemigo de España, y Francia es el peor amigo de España".
El autor ha advertido que "El Misisipi en llamas", protagonizada por Felicitas St. Maxent, viuda de Bernardo de Gálvez, no es una secuela de "El que tenga valor que me siga", protagonizada por el propio Gálvez, ya que tras la muerte de éste el marco político cambió por completo y España pasó de ser un aliado incondicional de Estados Unidos a ser un "vecino incómodo".
La incomodidad se debía a que, pese a haber sido crucial en la derrota de Inglaterra, España perdió en el Tratado de París su derecho de navegación por el Misisipi y las tierras ganadas por derecho de conquista. EFE
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