Bajo la superficie de los océanos está teniendo lugar una de las competiciones tecnológicas más silenciosas y decisivas del planeta. Los submarinos nucleares pueden permanecer sumergidos durante meses, recorrer medio mundo sin ser detectados y lanzar misiles desde miles de kilómetros de distancia. Por eso, cada nuevo avance bajo el mar suele anticipar cambios mucho mayores en el equilibrio estratégico global.
La alarma de Washington. Mientras gran parte de la atención internacional se concentra en los conflictos inmediatos en Oriente Próximo, en Washington empieza a tomar forma otra preocupación estratégica mucho más profunda.
Al parecer, los mandos de la Marina estadounidense han advertido ante el Congreso de que el equilibrio militar bajo el mar está cambiando rápidamente y que China está acelerando un proceso de transformación que podría alterar la disuasión nuclear global en las próximas décadas.
La carrera submarina. Lo hemos ido contando en los últimos meses. China ya posee una de las mayores flotas de submarinos del mundo y está ampliándola a gran velocidad gracias a inversiones masivas en sus astilleros militares. La producción ha pasado de menos de un submarino nuclear al año a ritmos significativamente mayores, con previsiones de que la flota alcance alrededor de 70 unidades hacia finales de esta década y cerca de 80 hacia 2035.
Aunque Estados Unidos mantiene todavía ventaja tecnológica y operativa en la guerra submarina, el rápido crecimiento de la capacidad industrial china está reduciendo esa distancia y obligando a Washington a replantearse el equilibrio estratégico en el Pacífico.
La transición hacia una flota nuclear. Uno de los cambios más importantes es estructural. Durante décadas la flota submarina china se ha basado en buques diésel-eléctricos, más baratos, pero con menor autonomía y que deben emerger con frecuencia.
Ahora Pekín está impulsando un giro estratégico hacia una construcción cada vez más centrada en submarinos nucleares, capaces de permanecer sumergidos durante largos periodos y operar a grandes distancias de sus bases. Este cambio permitirá a la armada china proyectar presencia más allá de su entorno inmediato y complicar las operaciones navales estadounidenses en el Pacífico y en otros océanos.
Los nuevos submarinos. El salto tecnológico llegará con nuevas generaciones de submarinos que comenzarán a entrar en servicio entre finales de esta década y los años treinta. Entre ellos destacan los modelos Type 095 y, sobre todo, el Type 096, diseñado para transportar misiles balísticos nucleares de largo alcance.
Hablamos de embarcaciones equipadas con misiles JL-4, submarinos que podrán atacar grandes áreas del territorio estadounidense incluso operando desde aguas cercanas a China, mucho más protegidas por sus defensas navales y aéreas. Esa capacidad reforzaría de forma significativa la credibilidad de la disuasión nuclear china y reduciría la necesidad de patrullar zonas más expuestas del Pacífico.
Una red para proteger la disuasión nuclear. Plus: el proyecto chino no se limita a construir más submarinos. Contaban los mandos estadounidenses que Pekín está desarrollando una extensa red de sensores en el fondo marino, cables de vigilancia, boyas conectadas por satélite y vehículos submarinos no tripulados capaces de detectar movimientos en los océanos cercanos.
Este sistema, descrito por muchos analistas como una “Gran Muralla submarina”, permitiría a China vigilar rutas estratégicas, rastrear submarinos extranjeros y proteger su propia flota nuclear mientras patrulla en aguas relativamente seguras.
El horizonte estratégico de 2025 y 2040. El resultado de esta transformación debería verse con claridad en la próxima década. A medida que crezca el número de submarinos nucleares y se despliegue esta red de sensores bajo el mar, China podría extender su presencia submarina mucho más allá de la primera cadena de islas del Pacífico occidental.
Las previsiones estadounidenses apuntan a que, hacia 2040, los submarinos chinos podrían operar con mayor frecuencia en el océano Índico, el Ártico e incluso el Atlántico. Si esa evolución se confirma, el equilibrio naval global podría entrar en una nueva fase marcada por una competencia submarina temible entre las dos mayores potencias del planeta.
Imagen | Google Earth, SteKrueBe
En Xataka | EEUU ha sido siempre la mayor potencia nuclear del planeta. China ya le ha superado en algo: los submarinos
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La noticia
EEUU acaba de dar la voz de alarma: mientras todos miran a Irán, China está levantando una "Gran Muralla" nuclear
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Miguel Jorge
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