El Zócalo de Ciudad de México sabía que algo grande iba a pasar desde hacía unos días. El 27 de febrero comenzaban a llegar grupos de personas que escogían el mejor rincón de la plaza para establecerse y asegurarse un buen sitio desde el que disfrutar uno de los mayores espectáculos que iba a v…
Artículo original publicado en SensaCine
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