Atem Simón Mabior
Yuba, 7 may (EFE).- Cerca del 30 % de la población de Sudán del Sur es consumidora de drogas, según estimaciones del Gobierno sursudanés, un fenómeno que afecta en especial a los jóvenes y refleja las secuelas de años de conflicto, pobreza y debilidad estatal en el país más joven del mundo, independizado de Sudán en 2011.
El Ministerio de Salud de Sudán del Sur apuntó en sus últimas estadísticas que cerca del 7 % de su población consume opio, un 6 % tabaco, un 5 % alcohol y un 3 % sedantes, mientras que el Ministerio de Interior añadió que el consumo irregular de tramadol (un analgésico opioide) y alucinógenos alcanzó al 30 % de la población.
"Los estupefacientes se han expandido ampliamente en el país, y afectan directamente al modo de vida de las familias" advirtió a EFE el subinspector general de policía, Andro Nyoun Koul, que incidió en que los jóvenes sursudaneses se ven afectados por la creciente presencia de drogas, con 61 estudiantes y 25 menores detenidos por tráfico o posesión en lo que va de 2026, frente a los 33 estudiantes y 42 menores detenidos en todo 2025.
Esos 86 jóvenes constituyen el 18,6 % de los 460 casos de detenidos por tráfico o posesión de drogas en Sudán del Sur en lo que va de año.
El encargado de la Dirección Antidrogas del Ministerio de Interior, David Malek, explicó además a EFE que 185 de los detenidos son extranjeros y 49 miembros de las fuerzas armadas sursudanesas.
Desde inicios de año, Sudán del Sur vive un repunte de violencia entre el Ejército y las distintas facciones armadas de la oposición que está profundizando en las limitaciones que ya adolecía antes el Estado sursudanés.
Según las autoridades del país, la droga entra en su mayoría por la frontera con Uganda, aunque también registraron casos de contrabando a través del aeropuerto Yuba y en la frontera con Sudán bajo control de los paramilitares de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), en guerra con el Ejército sudanés desde hace 3 años.
Nyoun señaló a EFE que, por ello, el Ministerio de Interior sursudanés firmó un memorando de entendimiento con la Comunidad de África Oriental (CAO) "para reforzar la colaboración contra los crímenes transfronterizos, incluido el contrabando de drogas" y denunció que el limitado presupuesto dedicado a este área limita la capacidad del Estado para "contener el flujo de drogas".
"Los centros de atención psicológica reciben a diario entre tres y cinco casos relacionados con el consumo de píldoras alucinógenas y drogas, en su mayoría jóvenes y menores, además de algunos efectivos de las fuerzas regulares", advirtió a EFE la psicóloga del hospital Educativo de Yuba, Madina Rafael.
Si bien los delitos de posesión o consumo de drogas pueden ser penados con hasta 5 años de cárcel, aquellos acusados a los que se les certifique una adicción pueden ser transferidos a tratamientos como que ofrece esta trabajadora.
"Normalmente llegan después de su implicación en actos de violencia, robos u otros crímenes”, destacó, y "varios tienen una situación psicológica extrema como ansiedad, trastornos en el comportamiento y a veces ataques psicóticos" frutos en parte del duro contexto nacional.
Algunos de sus pacientes "son transferidos de parte de la policía o servicios sanitarios", pero también de parte de las mismas familias "que mantienen discreción sobre los casos de sus hijos por temor al estigma social, lo que a veces ralentiza la intervención y agrava la situación sanitaria", recordó Rafael. EFE
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