Madrid, 7 ago (EFE).- Hasta el 90 por ciento de las formas graves de escoliosis aparecen exclusivamente en niñas en edad escolar, que presentan una tasa de ingreso hospitalario por deformidades en la columna hasta 2,6 veces superior a la de los niños.
Así lo pone de manifiesto el Mapa de Salud con Perspectiva elaborado por la Fundación Gaspar Casal y la compañía especializada en la salud de la mujer Organon, que constata cómo la escoliosis idiopática del adolescente, la causa más frecuente de deformidad de columna en esta franja de edad, afecta de forma desproporcionada a las niñas.
Esta deformidad suele aparecer a partir de los 10 años, coincidiendo con el crecimiento puberal; pero mientras los casos leves afectan de forma similar a ambos sexos, las formas más graves son mucho más frecuentes en ellas: entre el 80 % y el 90 % de los casos que requieren atención médica corresponden a chicas.
Además, el mapa revela que, entre los 5 y los 14 años, la tasa de ingresos hospitalarios por deformidades de la columna es 2,6 veces mayor en las niñas, una diferencia que se mantiene constante en los últimos años.
Su causa todavía se desconoce y, además, suele avanzar de forma silenciosa, sin dolor ni señales claras, por lo que a menudo se detecta cuando la curvatura ya es importante.
Más allá de la escoliosis, algunos hábitos del entorno escolar pueden afectar a la salud de la espalda durante la infancia y la adolescencia, por ejemplo, pasar muchas horas sentado en la misma postura, usar un mobiliario poco adecuado o llevar una mochila demasiado pesada pueden favorecer la aparición de molestias.
Diversos estudios realizados en España sitúan la prevalencia del dolor de espalda en escolares y adolescentes por encima del 60 % y muestran que es más frecuente en las chicas, una diferencia que aumenta con la edad.
En cuanto a las mochilas, se ha estimado un peso medio de 6,3 kilos, equivalente al 13,4 % del peso corporal del alumno, una cifra superior al límite recomendado en muchos casos; aunque su relación directa con el dolor de espalda no está completamente establecida, una carga excesiva puede generar incomodidad, fatiga muscular y sobrecarga.
Tal y como precisan la Fundación Gaspar Casal y Organon, la detección temprana es clave para frenar la progresión de la escoliosis y reducir la necesidad de tratamientos más invasivos.
En este sentido, la vuelta al colegio puede servir para observar algunos signos clave de la escoliosis, como una diferencia en la altura de los hombros, una cadera más elevada que la otra o una asimetría en la espalda, unos cambios que deberían consultarse con el pediatra, especialmente durante la etapa de mayor crecimiento, cuando la curvatura puede progresar con mayor rapidez. EFE
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