El abrazo del oso madrileño

Hoy parte el Foro de Madrid, la apuesta internacional a la que se suma el Presidente José Antonio Kast bajo la premisa de que -a diferencia del Escudo de las Américas, promovido por Estados Unidos- su gobierno puede asumir un rol de mayor de protagonismo.

Los huéspedes de La Moneda suelen sucumbir a la tentación de sus propias apuestas internacionales; Piñera lo intentó con el Grupo de Lima, Boric con Democracia Siempre y Bachelet con UNASUR. Sin embargo, sumarse al Foro de Madrid no constituye un salto estratégico, sino la profundización de la orfandad de Chile en cuanto a su política exterior.

En un escenario geopolítico convulso, subordinar la inserción del país a la trinchera ideológica madrileña carece de todo sentido táctico. Además, reemplazar la flexibilidad del multilateralismo y el pragmático equilibrio entre China y Estados Unidos por la sola épica de la Iberosfera, delata la ausencia de una visión estratégica. Se trata de una adscripción que exhibe tintes de vasallaje y servilismo; un espectáculo incómodo ad portas de las Fiestas Patrias.

La instancia gatillará debates sobre alianzas globales, ahondará en las acusaciones por “iliberalismo” -cuyo uso inflacionario amenaza con vaciarlo de rigor analítico-, y agudizará las fracturas de las derechas. Todo esto abultará la paleta de discusiones de la elite y profundizará su distancia con el Chile profundo, al que Madrid solo le evoca el gol de 1995 en el relato de Juan Manuel Ramírez.

El Foro y la detención en Bolivia de Fernando Cerimedo operarán como sesgos de confirmación para la oposición, ensombreciendo la conmemoración oficialista del 4 de septiembre. Cabe recordar que la izquierda elevó la desinformación al rango de causa principal de sus derrotas en la presidencial y en aquel plebiscito constitucional; una narrativa que sirvió de insumo para la creación de la Comisión Asesora contra la Desinformación, el posterior embate retórico contra los oligarcas tecnológicos de la IA y las redes sociales, y la actual Comisión Investigadora.

Así, la izquierda podrá sacrificar su chivo expiatorio algorítmico; un ritual cómodo que le permite eludir la obligación de asumir su profunda desconexión con el pulso cultural del mundo popular.

Pero esto resulta nimio ante el verdadero presente griego que enfrenta el gobierno. Al importar la franquicia del Foro de Madrid, el oficialismo está llevando el caballo de Troya al corazón de su propia arquitectura electoral, pues las filtraciones que surjan del caso Cerimedo -con su estela de consultoras fantasma, flujos subterráneos y mercenarios digitales- expondrán la temeridad de abrazar una maquinaria transnacional de dudosa legalidad.

El gobierno, gratuitamente, arriesga quedar atado a mecanismos orientados a desestabilizar procesos electorales; una imprudencia que hipoteca su integridad institucional y regala el flanco perfecto para impugnar sus credenciales democráticas.

Por Cristóbal Osorio, Profesor de Derecho Constitucional, Universidad de Chile

Septiembre 2, 2026 • 4 horas atrás por: LaTercera.com 3 visitas 2437760

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