El accidente de alta velocidad en Adamuz (Córdoba) ha puesto patas arriba el ferrocarril español. Cierres, restricciones en la velocidad y una pérdida de credibilidad en el servicio ha impactado directamente en las ventas de las tres compañías que operan en las vías españolas.
Y se ha traducido en un dato: una caída del 30% en las ventas.
El dato. La demanda del tren de alta velocidad ha caído un 30%, según datos recogidos por Trainline, comparadora de precios de billetes ferroviarios que opera en nuestro país. El dato lo ha lanzado Pedro García, su director general en Europa y España, en un evento organizado por la compañía esta misma semana.
Según esta plataforma, la demanda de billetes ha caído un 30% en las semanas posteriores al accidente de Adamuz (Córdoba) en el que fallecieron 46 personas tras descarrilar un Iryo y, todavía bajo investigación, el posterior choque y descarrilamiento de un Alvia que circulaba en sentido contrario.
Sin confianza. Podíamos decir que lo deja entrever pero casi es un grito: el cliente siente desconfianza de la alta velocidad. No solo es una cuestión de seguridad, en la caída de la demanda sin duda influyen las restricciones de velocidad que se han impuesto y las cancelaciones a última hora del día entre Madrid y Barcelona.
Hay que tener en cuenta que, en poco más de un mes, hemos tenido el siguiente calendario en las líneas férreas españolas:
Más tarde. En el estado actual de las líneas de alta velocidad, solo hay una cosa clara: el tren va a llegar más tarde. De primeras porque Adif está revisando todas las vías y eso obliga a que, por ejemplo, en el Madrid-Barcelona ya se hayan sumado por defecto 25 minutos al trayecto. Y eso en el mejor de los casos.
Porque tal y como informó un maquinista a Xataka, quienes manejan los trenes tienen la potestad para detener el tren o circular más despacio si consideran que las vías no son seguras o, al menos, no lo son a máxima velocidad. Sus reiteradas quejas han derivado en limitaciones de velocidad temporales que se han ido activando y desactivando pero, en definitiva, suya es la última palabra.
Esta situación se ha vivido con la reapertura de la línea Madrid-Sevilla. El maquinista, al pasar por el tramo de Adamuz detuvo el tren pensando que algo sucedía en las instalaciones. Luego se supo que, sencillamente, se había provocado una confusión debido a las reparaciones realizadas.
Al avión. Esta desconfianza, ha provocado un trasvase de pasajeros al avión. Y es que, especialmente las empresas, han ido dejando a un lado el uso del tren para los desplazamientos en el día entre Madrid y las grandes capitales de provincias españolas.
Sobre todo en el Madrid-Barcelona, donde el uso empresarial era muy alto del tren, la demanda de viajeros en avión se disparó hasta el punto de que Iberia topó los precios dinámicos a 99 euros. El Defensor del Pueblo llegó a pedir a la CNMC que estudie los incrementos de precio que se vivieron en los días posteriores en las aerolíneas y las alquiladoras de coches.
El auge de la demanda de aviones entre Madrid y Barcelona ha sido tal que Vueling ha vuelto al Puente Aéreo, una ruta que había abandonado en un movimiento donde, sin duda, había influido la llegada de Ouigo e Iryo a las vías españolas.
Y un impacto en las cuentas. El combo de cancelaciones, restricciones de alta velocidad e inseguridad para llegar a la hora acordada ha provocado un agujero en las cuentas de las grandes compañías ferroviarias.
Según recoge elEconomista, ya en enero de 2025 se contabilizaban las pérdidas a más de un millón de euros el día si solo se tenía en cuenta el corte en el corredor sur. En La Razón elevan el impacto a una pérdida de 109 millones de euros solo en el turismo malagueño.
Pérdidas que están por cuantificarse para las empresas pero que llegan en mal momento, justo cuando Ouigo e Iryo aspiraban a ganar dinero en nuestro país tras dar por concluida su fase de aterrizaje.
Foto | Samson Ng . D201@EAL
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La noticia
El accidente de Adamuz ha hundido la demanda del AVE un 30%. Es un dato que esconde algo peor: desconfianza
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alberto de la Torre
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