
Si bien el rostro del rey Juan Carlos I se encuentra en el centro de focos tras el estallido del conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán debido a que reside en los Emiratos Árabes, lo cierto es que su día a día transcurre con normalidad, según han revelado fuentes cercanas a su entorno a Vanitatis. En medio de esta amarga realidad, se ha conocido que los diferentes ataques perpetrados en Irán han provocado que el padre de Felipe VI modifique sus planes de desplazarse a Galicia para participar en las regatas de Sanxenxo.
Para nadie es un secreto que una de las aficiones favoritas del royal español es la vela. Tanto es así que, desde que se exilió en Abu Dabi en 2020, acostumbra a regresar a España para participar en las diferentes actividades relacionadas con este deporte. De acuerdo con la información manejada por El Español, el exmonarca tenía previsto viajar a la localidad pontevedresa el próximo 11 de marzo con el objetivo de regatear en aguas gallegas. Sin embargo, el cierre del espacio aéreo en determinadas zonas de la región ha dejado este plan en suspenso.
A pesar de la incertidumbre, sus amigos gallegos continúan pendientes de la evolución de la situación internacional. Entre ellos destaca el regatista y empresario Pedro Campos, uno de los hombres de mayor confianza del exmonarca. Campos mantiene desde hace décadas una estrecha relación personal con Juan Carlos I y se ha convertido en su anfitrión habitual cada vez que el rey emérito regresa a Galicia.
De hecho, el regatista tiene preparado todo lo necesario para recibirlo en su vivienda de Sanxenxo. “Sus amigos ya están avisados y ya hay una cena organizada”, señalan fuentes cercanas a la organización a El Español sobre la visita del marido de la reina Sofía. La esperanza de su círculo más próximo es que el viaje pueda realizarse en cuanto las condiciones lo permitan.
La vivienda de Pedro Campos, situada a las afueras de la localidad pontevedresa y próxima al puerto deportivo, se ha convertido con los años en el auténtico cuartel general del rey emérito durante sus estancias en España. Allí se aloja cada vez que abandona Abu Dabi para participar en regatas o reencontrarse con su entorno gallego. Ahora, se ha conocido que el inmueble se ha ido adaptando progresivamente a las necesidades del exsoberano, especialmente en los últimos años, a medida que sus problemas de movilidad han ido en aumento. La periodista y experta en Casa Real Pilar Eyre confirmó recientemente que la vivienda había sido modificada para facilitar su estancia: “La casa de su amigo Pedro Campos, en Sanxenxo, la adaptaron”.

Se trata de una reforma pensada para que el emérito pueda sentirse cómodo y moverse con mayor facilidad durante sus visitas. En la planta baja se ha habilitado una amplia zona destinada a invitados que se ha convertido en el espacio personal del antiguo jefe del Estado. Allí puede descansar, recibir visitas y seguir la actividad náutica sin necesidad de desplazarse por toda la vivienda. Entre las mejoras realizadas destacan la instalación de rampas en los accesos, un baño adaptado y otros elementos destinados a facilitar su movilidad con silla de ruedas o bastón. También se han incorporado asientos auxiliares en varias estancias para permitir que el monarca pueda sentarse y levantarse con mayor comodidad.
La amistad entre Juan Carlos I y Pedro Campos se remonta a varias décadas atrás y tiene su origen en una pasión compartida: el mar y la vela. Campos, regatista de alto nivel y presidente del Real Club Náutico de Sanxenxo, ha sido una figura clave para mantener vivo el vínculo del emérito con este deporte incluso después de su abdicación.
Juntos han participado en entrenamientos y competiciones y también han organizado numerosas escapadas deportivas. De hecho, Campos impulsó en 2015 la creación de la regata Rey Juan Carlos I, una competición que consolidó a Sanxenxo como uno de los principales escenarios de la vela en España y reforzó la imagen del exmonarca como patrón veterano del histórico velero Bribón.

Con el paso del tiempo, esa relación deportiva evolucionó hacia una amistad personal muy estrecha. En los primeros años, cuando Juan Carlos I acudía a las Rías Baixas, solía alojarse en hoteles o casas rurales de la zona. Sin embargo, en una de aquellas visitas decidió quedarse en la casa de Campos y la experiencia fue tan satisfactoria que terminó convirtiéndose en costumbre.Desde entonces, la vivienda del regatista se ha convertido en el punto de referencia de cada viaje del emérito a Galicia.
Además de ejercer como anfitrión, Pedro Campos actúa con frecuencia como organizador de la agenda del emérito durante sus visitas. Se encarga de coordinar la actividad náutica, de preparar el entorno para que el rey pueda embarcar en el Bribón o, si su estado físico no lo permite, seguir las regatas desde una embarcación de apoyo o desde tierra. Tanto es así que cada temporada de competiciones comienza con la misma incógnita: si Juan Carlos I participará activamente en las pruebas o si optará por observarlas. En muchas ocasiones es el propio Campos quien confirma o desmiente su presencia tras hablar con la tripulación y analizar las condiciones.
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