La mañana del 9 de septiembre de 1930, tres días después del golpe de Estado que derrocó a Hipólito Yrigoyen, Joaquín Penina fue apresado por la policía en Rosario junto con otros dos hombres que luego fueron liberados. Esa misma noche lo llevaron a un paraje solitario y lo fusilaron. Los testimonios que permitieron reconstruir el crimen, la investigación que se convirtió en una farsa y la venganza que llegó dos años después
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