Londres, 31 may (EFE).- Apenas unas horas después de perder la final de la Liga de Campeones contra el Paris Saint Germain, tocó cambiar la desilusión y la amargura para celebrar la Premier League. En un multitudinario desfile por las calles de Londres, quizás el más grande en la historia del fútbol inglés, la afición del Arsenal dejó a un lado el recuerdo de los penaltis de Budapest y glorificó la primera liga conquistada en 22 años.
El norte de Londres, en las calles que rodean el Emirates Stadium, se convirtió en una marea roja pocas veces vista en la capital londinense y en todo el país. Cerca de un millón de personas estimaban las autoridades que se darían cita para este desfile y ni la resaca de la Champions ni la derrota ante los franceses arruinó la asistencia.
No faltaban las bufandas, las banderas, las camisetas rojas, aunque la segundo de este año, blanca, muy parecida a la que vestirá España en el Mundial, también es muy popular, las bengalas, el confeti dorado, el alcohol y los cánticos, algunos dirigidos contra el Tottenham Hotspur, que semana tras semanas se escuchan en Highbury.
Pese a que el desfile no empezó hasta las 14:00 hora local, no fueron pocos los que comenzaron a coger sitio desde las 8:00, con el objetivo de tener la mejor vista posible de los cuatro autobuses que compusieron la celebración. El primero, con los jugadores del primer equipo masculino y presidido por el trofeo de la Premier, el segundo con el cuerpo técnico, el tercero con el equipo femenino, que celebró la conquista de la FIFA Women's Champions Cup, y el cuarto con invitados y otros trabajadores del club, incluido el Gunnersaurus, la mascota del equipo que representa un dinosaurio verde vestido con los colores del Arsenal.
Muchos fueron los que llegaron al desfile sin dormir, otros directamente desde Budapest, en los primeros vuelos que salieron de la capital húngara, y otros llevan de fiesta prácticamente desde hace diez días, cuando el Arsenal ganó la Premier League, rompiendo más de dos décadas de maldición.
Aquellos que no conocen a la afición 'Gunner' podían extrañarse de la arriesgada apuesta que hizo el club al organizar este desfile este domingo, justo después de la final de la Champions. Si ganaban, la fecha era perfecta; si perdían, se arriesgaban a una celebración amarga. No había muchas más fechas, de hecho. A principios de esta semana era inviable por las preparaciones para la final y a partir de este lunes los jugadores se incorporan a sus selecciones nacionales para el Mundial.
Este domingo era la fecha ideal y, aunque la derrota en Budapest fue muy dura, por ir ganando el partido durante 60 minutos y por perder en la tanda de penaltis. la afición no defraudó.
"He visto al Arsenal en sus peores momentos, cuando no nos clasificábamos a la Champions, y ahora estamos en finales, ganamos al Real Madrid, ganamos la Champions. Estamos aquí para mostrar nuestra gratitud a este equipo", dijo uno de los aficionados que ha esperado más de veinte años para poder disfrutar de una ocasión como esta.
Durante los ocho kilómetros y las dos horas y media que se extendió el desfile, centenares de miles de aficionados se agolparon en las calles de los barrios de Highbury, Islington y Angel y en los balcones y terrazas de los edificios cercanos. Los más elogiados, Mikel Arteta, el hombre que ha reconstruido en los últimos siete años esta institución, y jugadores como Bukayo Saka, que ha crecido al amparo del Arsenal desde que era un niño, y Gabriel Magalhaes, con el que la afición se ha volcado tras el error en la tanda de penaltis que le costó la victoria a su equipo.
Entre el humo rojo de las bengalas, las caras de los futbolistas reflejaban cierta seriedad, pero también mucha alegría, sobre todo en Arteta, la persona que es más consciente de lo difícil que es esto, tanto por su etapa de jugador como la de entrenador.
El de San Sebastián estuvo cinco años en el Arsenal sin ganar la liga y le ha costado seis conseguirlo como entrenador. Con la camiseta de su equipo y unas gafas de sol para protegerse del sol de Londres, donde la ola de calor está rebajando su potencia, Arteta fue de los que más disfrutó de la fiesta.
Además, la seguridad estuvo a la altura. La Policía Metropolitana de Londres era consciente de que este es uno de los eventos más importantes del año y desplegó a 500 agentes, además de otros especialistas y drones para garantizar que todo fuera según lo previsto y no se viera nada ni remotamente parecido a lo de París, donde se contabilizan más de 700 detenidos desde que el PSG levantó la 'Orejona'.
La expectativa entre los asistentes es que no haya que volver a esperar dos décadas para ver esto. Con el actual equipo, con Arteta y con unos rivales en transición, con nuevos entrenadores en el Manchester United, Liverpool, Chelsea y Manchester City, los 'Gunners' esperan que lo vivido este domingo en el norte de Londres se convierta en una tradición anual.
"El año que viene nos vemos otra vez", sentenció uno de los fans, que piensan que, mientras que la final perdida de 2006 fue el final de una era, la derrota de este sábado en Budapest es el comienzo de una nueva.
Manuel Sánchez Gómez
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