São Paulo, 26 mar (EFE).- El Banco Central de Brasil mantuvo la previsión de crecimiento del PIB para este año en el 1,6 %, pero alertó de que hay una "mayor incertidumbre por los posibles efectos de los conflictos en Oriente Medio", según un informe publicado este jueves.
El emisor brasileño ratificó su pronóstico de diciembre para la economía del país, más pesimista que los cálculos del Gobierno, que este mismo mes vaticinó una expansión del 2,3 % para 2026.
El informe de política monetaria resaltó que el ambiente externo es hoy "más incierto" por el "agravamiento de los conflictos en Oriente Medio y sus reflejos en las condiciones financieras globales", como la mayor volatilidad en los precios de materias primas como el petróleo.
En el escenario doméstico, señaló que la actividad económica brasileña continúa en trayectoria de "moderación", aunque el mercado de trabajo, con una tasa de desempleo en mínimos históricos, todavía muestra resiliencia.
La economía brasileña, la mayor de América Latina, está en plena fase de desaceleración. En 2025 creció un 2,3 %; y en 2024, un 3,4 %.
Esa pérdida de ritmo responde en parte a los elevados tipos oficiales de interés, que el Banco Central mantuvo en el 15,0 % anual hasta la semana pasada, cuando recortó la tasa en 0,25 puntos.
No obstante, la escalada bélica de Estados Unidos e Israel contra Irán ha dejado en el aire futuras bajadas en el precio del dinero, según quedó reflejado en el acta de la última reunión del comité de política monetaria.
El Banco Central teme un repunte de la inflación, hoy en el 3,81 % interanual, por debajo del techo de la meta para este año, que es del 4,5 %.
En el informe de este jueves, el emisor espera una caída de la inflación interanual en el primer trimestre, pero advierte que después observa una trayectoria al alza, "en buena medida como consecuencia del aumento de los precios del petróleo", terminando 2026 en el 3,9 %.
Para contener el alza de los combustibles, el Gobierno brasileño ha suspendido dos impuestos federales sobre el diésel y otorgado una subvención económica por litro a productores, distribuidores e importadores, que consideran "insuficientes" esas medidas.
Según datos de la Agencia Nacional del Petróleo (ANP, regulador), desde que comenzó la guerra, el precio del diésel ha subido alrededor de un 20 % y la gasolina, un 6 %, en los puntos de venta del país. EFE
completa toda los campos para contáctarnos