Mauricio Allel empezó con las plantas desde niño en el patio familiar. Luego conoció los bonsáis y no se detuvo. Sus árboles son solicitados en eventos de hoteles, de malls, en spots publicitarios. Hoy su jardín se despliega en 2.500 m2, y hasta allí llegan clientes famosos -animadores de TV, empresarios- y anónimos. En un buen mes, dice, puede vender hasta 300 bonsáis.
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