El cable de la discordia

Esta semana hemos visto a Estados Unidos ejercer su soberanía, revocando la visa a ciudadanos chilenos que ellos consideran “personas non gratas”. Claramente, cualquier país dentro del ejercicio de su soberanía, puede negarle o quitarle la visa a quien estime conveniente. El castigo fue una advertencia a Chile, ya que la razón de quitarles el derecho a ingresar a Estados Unidos radica en fomentar la instalación de un cable de fibra óptica desde Valparaíso a Hong Kong, es decir conectar directamente con China. Se trata de facilitar a China de múltiple información incluida información personal de los chilenos y del cono sur. Ninguna empresa china es independiente del gobierno chino. Por lo que esta idea, que había sido impulsada por dos subsecretarios comunistas y por el ministro de Transportes, no es algo simple que “de lo mismo”. Es de alta sensibilidad. De hecho, cuando hace unos años atrás se pensó entregarle los pasaportes inteligentes a una empresa china, se reparó en el peligro de entregar los datos de los chilenos al gobierno chino, por lo que esa iniciativa no prosperó.

China no es una democracia y aunque practiquen un capitalismo de Estado que les permite alto crecimiento. Es un país comunista, donde no hay libertad de expresión, opinión y donde se persigue y se hace desaparecer a los disidentes. No podemos olvidar la imagen del ex líder Hu Jintao siendo sacado de la sala en el XX Congreso del Partido Comunista en octubre de 2022. Literalmente se lo llevaron cuando se permitía el ingreso de la prensa internacional. La versión oficial es que se “sentía mal”, sin embargo, se vio el intento del exmandatario para evitar su “purga simbólica”. Xi Jinping no permite disidencias y el gobierno chino ha aumentado las medidas de control y represión, dentro y fuera de las fronteras. La Tecnología les ha permitido convertirse en el régimen más intrusivo de la historia, una verdadero “Gran Hermano”. Conocen todo lo que sus ciudadanos hacen, lo que les permite la persecución física a quienes estimen conveniente. Usan el sistema de “crédito social” y una red masiva de cámaras con reconocimiento facial para monitorear y castigar comportamientos considerados “desleales”.

Es a este régimen que controla a las personas y a todas las empresas al que Chile, a través de militantes comunistas, querían facilitarles nuestra información y la de la región. Hay un riesgo certero de espionaje y violación de soberanías de datos, ya que de acuerdo con las leyes de inteligencia chinas toda empresa de ese país está obligada a colaborar con los servicios de inteligencia del Estado. Por lo que China Mobile no es un ente independiente. El alcance es regional ya que ese cable transportaría los datos de Chile, Argentina, Brasil y Perú. Con lo que la posibilidad que China acceda a información sensible de gran parte de Sudamérica es sin duda un problema geopolítico. Fue una medida hecha en silencio y en paralelo al cable hacia Australia. Los comunistas a cargo tenían una intención clara y distinta. Alinearse con China, entregar información y atacar al “imperialismo Yanqui”, que representa lo contrario a lo que los comunistas ofrecen. Liberalismo democrático y capitalismo de libre mercado, donde la propiedad privada y las libertades individuales son sagrados. Las pulsiones colectivistas no pueden con eso. Hay que comprender que esta acción venía a complementar la animadversión infantil de la presidencia de Gabriel Boric para con Estados Unidos. Son múltiples las críticas y ataques de parte del mandatario chileno hacia Donald Trump y su administración. Incluso no le contestó el teléfono a Marcos Rubio. Tras el impasse del “cable de la discordia” el partido comunista de Chile ha pedido que se impida que el secretario de Estado Americano venga al cambio de mando. El PC que no cree en la soberanía, ya que por esencia es internacional, califica como una “agresión a la soberanía de Chile” la revocación de visas a funcionarios chilenos. Como siempre han convocado junto a otros movimientos de izquierda y de solidaridad con Cuba a protestas para el 11 de marzo para repudiar la presencia de quien califican de “criminal” e interventor.

El tema es geopolítico. El comunismo, parido en Occidente como religión de sustitución, quiere terminar con la visión occidental, repudiando no sólo el liberalismo y la democracia sino sustituyendo al cristianismo. Para esto estuvo antes dispuesto de aliarse con la Unión Soviética, enemiga de occidente y otra cultura. Hoy en el juego geopolítico quieren hacer lo mismo con China, que tampoco es occidente. Para que caiga la cultura cristiano occidental hay que quitarle la primacía a Estados Unidos. Por la manzana de la discordia ardió Troya. Hoy, el cable de la discordia develó una vez más el choque de civilizaciones.

Por Magdalena Merbilháa, periodista e historiadora.

Febrero 26, 2026 • 2 horas atrás por: LaTercera.com 48 visitas 1829227

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