El Cardenal Raúl Silva y su Vicaría del Amor

El Ciudadano

Por Roberto Pizarro Hofer

En el periodo más oscuro de nuestra historia nació la Vicaría de la Solidaridad. El Cardenal de la bondad, el buen samaritano, Raúl Silva Henríquez, fue su constructor, desafiando a una dictadura que había terminado con la democracia y arrasaba con los derechos de las familias, organizaciones políticas y sociales que se rebelaban ante la represión o simplemente intentaban defender sus libertades.

El apoyo legal, social y moral de la Vicaría a las víctimas de la opresión ha dejado un legado imborrable en la lucha por la dignidad y justicia de nuestro país. Su trabajo solidario trascendió fronteras, con reconocimientos internacionales de prestigio: Premio Derechos Humanos de las Naciones Unidas; Premio Príncipe de Asturias a la Libertad en 1986; y Premio Simón Bolívar de la Unesco en 1988.

Siendo don Raúl arzobispo de Santiago, instaló la Vicaría en su propia casa, en el centro de Santiago, en el Arzobispado, al lado de la Catedral, como señal clara del compromiso de la Iglesia con los derechos humanos, con los humillados y ofendidos por un régimen que acumulaba crímenes e injusticias.

Los casos atendidos se amontonaban y algunos alcanzaban dimensiones de infinita crueldad, como el de los campesinos carbonizados en los “hornos de Lonquén” o el “caso de los degollados”, donde fue asesinado el profesor José Manuel Parada, destacado funcionario de la Vicaría.

Los colaboradores de la Vicaría no descansaban en su trabajo de asistencia social y legal a las familias de las víctimas de la dictadura. Se presentaban en los tribunales, debían identificar restos en las morgues e incluso prestar consuelo a los parientes de asesinados y desaparecidos. El desafío humano y moral que la Vicaría colocaba a Pinochet y a sus aparatos represivos no solo tuvo el costo del asesinato de José Manuel Parada, sino que gran parte de sus trabajadores debieron sufrir amenazas telefónicas, seguimientos en las calles y amedrentamientos en sus casas.

«El Cardenal de la bondad, el buen samaritano, Raúl Silva Henríquez, fue su constructor, desafiando a una dictadura que había terminado con la democracia».

El archivo de la memoria

En 1992, dos años después del retorno a la democracia, la Vicaría cerró sus puertas y se creó la Fundación que ahora preserva su archivo. Ahí se encuentra la memoria de lucha y resistencia de los 17 años de dictadura. En ese archivo están los antecedentes de los asesinados, desaparecidos, los hábeas corpus, las fichas médicas y declaraciones en 47.000 expedientes. Ese archivo ha facilitado los reclamos de justicia y reparación de los miles de afectados, los que sirvieron además al trabajo de las Comisiones Rettig y Valech.

Ahí donde hubo víctimas estuvo siempre presente la Vicaría, y no solo en Santiago. El buen samaritano instaló oficinas en todas las regiones y estrechó la mano de los más diversos habitantes del territorio nacional. Se detuvo a curar las heridas de todas las familias que sufrían con el desempleo, el maltrato, la persecución, la tortura y la muerte.

La Vicaría y luego su archivo han sido fundamentales para la búsqueda de justicia, verdad y reparación del pueblo chileno. Por cierto, existen sectores que prefieren negar las aberraciones cometidas por la dictadura. En efecto, la derecha y el gran empresariado nunca han reconocido la gravedad del Golpe ni de las violaciones a los derechos humanos. Han preferido optar por el olvido.

Estas notas son un reconocimiento al Cardenal Raúl Silva y a su Vicaría del Amor. Lo hago porque mi corazón siente y valora su gran tarea y sacrificio. Lo hago, además, porque en mi exilio en Buenos Aires fui perseguido por los esbirros de la Operación Cóndor y allí conocí, junto a otros chilenos y argentinos, los dolores de la tortura, la cárcel, la separación de mis hijos y la cercanía de la muerte.

Por Roberto Pizarro Hofer

Economista. Ex ministro de Planificación y Cooperación durante el gobierno del Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1996-1998), ex embajador de Chile en Ecuador, ex decano de la Facultad de Economía Política de la Universidad de Chile y ex rector de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Durante la dictadura vivió exiliado en Argentina, donde fue detenido en el marco de la Operación Cóndor.

Fuente fotografía

SOBRE ESTE ESPECIAL

En el marco de los 50 años de la Vicaría de la Solidaridad, la periodista Odette Magnet y el abogado Álvaro Varela Walker —vicepresidente del Directorio de la Fundación de Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad (Funvisol)— convocaron durante 2025 a un grupo de voces que vivieron, acompañaron o testimoniaron el trabajo de esta institución entre 1976 y 1992. Son relatos en primera persona que iremos publicando a lo largo de 2026 en nuestro especial de Voces que Recuerdan, generado por la Fundación Funvisol.

Este testimonio integra el especial Voces que Recuerdan, de la Fundación de Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad (Funvisol). Su reproducción en medios requiere citar la fuente y enlazar a:

www.vicariadelasolidaridad.cl/noticias/especial-voces-que-recuerdan

Las opiniones vertidas en cada entrega son de responsabilidad exclusiva de sus autores y no representan necesariamente la posición institucional de Funvisol.

Cuidemos la memoria entre todos.


Las expresiones emitidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad de su autor(a) y no representan necesariamente las opiniones de El Ciudadano.

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Julio 29, 2026 • 1 hora atrás por: ElCiudadano.cl 27 visitas 2333625

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