Madrid, 5 may (EFE).- El primer centro de atención integral para hombres víctimas de violencia sexual de la Comunidad de Madrid, pionero en España, abrió sus puertas el pasado 1 de abril en el distrito de Tetuán y en un mes ha atendido a siete personas.
La consejera de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, Ana Dávila, ha destacado este martes el carácter "pionero en España" de este recurso, que "está funcionando como estaba previsto" y ha permitido detectar casos de agresiones sexuales "principalmente en contextos de chemsex" (consumo de sustancias psicoactivas en contexto sexuales).
"El centro atiende de forma integral a las víctimas desde el ámbito psicológico, sexológico, social y jurídico, con el objetivo de reparar el daño causado y ayudar a la persona a recuperar su entorno personal, social y laboral", ha explicado Dávila.
El Gobierno regional destinará 410.000 euros anuales para garantizar su funcionamiento y la calidad de la atención que prestan ocho profesionales en los ámbitos social, psicológico, sexológico, jurídico y educativo.
La coordinadora del centro y psicopedagoga, Isabel Domínguez, ha destacado que la puesta en marcha del servicio permite "dar respuesta a una realidad que ya se venía detectando desde hace años" y que hasta ahora estaba fragmentada en distintos proyectos del ámbito social.
Según Domínguez, el perfil mayoritario de los usuarios corresponde a "hombres de mediana edad, tanto españoles como migrantes", que han sufrido agresiones sexuales, en muchos casos en contextos de chemsex.
"Se trata de situaciones en las que el consumo de sustancias puede hacer que la persona pierda la conciencia, lo que incrementa el riesgo de violencia", ha señalado.
El centro ofrece atención presencial, telefónica y también a través de mensajería instantánea, con el objetivo de facilitar el acceso a víctimas que, en muchos casos, "tienen dificultades para dar el paso de pedir ayuda".
Además, incorpora asesoramiento jurídico para acompañar a quienes decidan denunciar: "Muchas veces estas situaciones se invisibilizan y las víctimas no se atreven a acudir a la vía legal hasta que cuentan con apoyo profesional", ha añadido.
Desde el ámbito clínico, el psicólogo sanitario Michel Alpízar ha explicado que la intervención con los usuarios se centra en "la reducción de riesgos y daños y la prevención de recaídas", especialmente en relación con el consumo de sustancias.
Alpízar, que trabaja con pacientes procedentes de la Unidad de Medicina Tropical y Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal, ha señalado que muchos de los casos atendidos corresponden a hombres del colectivo LGTBI con "diferentes situaciones de vulnerabilidad, como la falta de redes de apoyo o estabilidad laboral".
"El chemsex no siempre implica violencia, pero sí puede reducir la capacidad de consentimiento y aumentar el riesgo de sufrir agresiones", ha indicado.
Según ha detallado, este fenómeno se detecta en España desde 2017, pero ha experimentado un crecimiento "exponencial" a partir de 2020, tanto en número de casos como en sus consecuencias.
Cada año, los servicios sanitarios de la Comunidad de Madrid atienden a una media de 100 hombres que han sido víctimas de violaciones y agresiones sexuales, mayoritariamente en un contexto de chemsex.
El centro también presta apoyo a hombres que sufrieron abusos durante la infancia y la adolescencia, un tipo de violencia que, según los profesionales, suele aflorar años después. EFE
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