Juan José Góez y María M.Mur
Santiago de Chile, 27 jun (EFE).- A la angustia de vivir en la distancia los terremotos más devastadores de la historia reciente de Venezuela, se suma el vacío y la desprotección que siente la comunidad venezolana en Chile tras dos años sin consulado y sin interlocutores autorizados que canalicen, en estas horas tan dramáticas, información oficial sobre desaparecidos.
Las puertas del edificio número 2021 de la calle Bustos, en el barrio capitalino de Providencia, se cerraron de manera indefinida el 24 de julio de 2024 cuando el entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ordenó el retiro de todo el personal diplomático del país, en respuesta a las acusaciones de fraude electoral emitidas por Chile y gran parte de la comunidad internacional.
La medida, que también se extendió a Argentina, Perú, Panamá, Costa Rica o República Dominicana, dejó a gran parte de los 700.000 venezolanos radicados en Chile en un limbo burocrático, sin posibilidad de hacer ningún trámite consular presencial.
El miércoles, cuando el país caribeño sufrió dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 en menos de un minuto, el consulado seguía cerrado a cal y canto y la comunidad venezolana, en vez de concentrarse en las calles aledañas como acostumbraba a hacer, buscaba amparo en distintos restaurantes venezolanos de la capital.
"No hay ningún lugar oficial donde ir a buscar información. Toda la información la hemos tenido a través de familiares, de reposteos en redes, de poner fotos en Instagram", dice a EFE Estefany González, oriunda del estado donde ocurrieron los sismos, que ya dejan al momento 920 muertos.
Dani Araujo, que llegó a Chile hace 8 años, trabaja en la Municipalidad de Independencia, uno de los barrios con mayor población venezolana de la capital.
Las últimas 72 horas las ha dedicado a organizar el centro de acopio y apoyo que la Municipalidad ha instalado y al que, según pasan las horas, no paran de llegar compatriotas como Marian de Sousa, que no tiene noticias de sus familiares y se teme lo peor: "Sabemos que el edificio donde viven está absolutamente colapsado", reconoce a EFE.
"El Gobierno venezolano no ha tenido la capacidad de respuesta y muchísimo menos va a tener la capacidad de entregar información de manera expedita, por eso hay que organizarse desde acá y desde allá y cruzar información", indica a EFE Araujo.
Todos los alimentos no perecederos, medicamentos y productos de higiene que consigan reunir serán enviados a través de la Cancillería chilena, la vía más rápida ahora mismo.
Unos kilómetros más al este, Doris Velasquez ha habilitado otro centro de acopio en su restaurante Papelón Sabroso: "Estar lejos genera mucha impotencia, pero esto es una forma de estar más cerca".
Con lágrimas, cuenta que hay muchos compatriotas que no pueden viajar a Venezuela para enterrar a sus muertos porque tienen el pasaporte caducado.
"No hay un consulado al que ir y decir: 'mira, necesito de manera humanitaria llegar rápidamente a Venezuela porque no tengo pasaporte (...) No podemos ir a nuestro propio país, ¿te puedes imaginar eso?", cuenta a EFE.
Un corredor humanitario es precisamente lo que ha pedido de manera oficial la plataforma Comando por Venezuela para los venezolanos que no tienen su pasaporte vigente y necesitan viajar.
Aunque el Gobierno venezolano habilitó hace meses una plataforma digital para hacer trámites online y permitió a terceros retirar pasaportes en Caracas, la realidad es que muchos venezolanos se sienten atrapados en Chile.
"Antes de que cerraran ya era difícil renovar documentos y ahora ya es imposible. La gente tiene que viajar a Uruguay, que es el consulado abierto más cercano", explica a EFE Alexander Maita, coordinador en Chile del movimiento de la opositora María Corina Machado.
González podría viajar con su cédula de identidad chilena a Montevideo, pero ha echado cuentas y no le alcanza: "No todos tenemos la posibilidad de ir de un día para otro a otro país. La situación es crítica", lamenta.
El Gobierno de José Antonio Kast ha mostrado su voluntad de restablecer relaciones consulares con Caracas y el mandatario ultraderechista, en un gesto inédito en años, conversó el jueves por teléfono con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, para mostrarle su solidaridad e informarle del envío de ayuda humanitaria y de rescate.
Ese mismo día, el canciller chileno, Francisco Pérez Mackenna, indicó que las conversaciones entre Santiago y Caracas "están avanzando bien", pero no dio más detalles.
Para Gilberto Aranda, académico del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, la tragedia va a poner a prueba la capacidad gestión de Delcy Rodríguez y va a empujarla a reconsiderar sus relaciones con el resto del continente.
El envío de ayuda por parte de Chile, añadió a EFE, "puede ser leída de manera favorable por Caracas y, de alguna manera, facilitar la reapertura de relaciones".
Emely Martínez, una ciudadana venezolana que se acercó a uno de los centros de acopio, aportó otro punto: "Necesitamos un consulado tanto para lo que quiere hacer el Gobierno de Chile de deportar a venezolanos como para los que quizás voluntariamente quieran salir".
"¡Estamos botados, ábranlo ya, por favor!", ruega por su parte en declaraciones a EFE Kevin Loreto, en un grito que resumen el sentir de toda su comunidad. EFE
(foto)(video)
completa toda los campos para contáctarnos