La gasolina se dispara. Es la consecuencia de los ataques sobre Irán y las respuestas del país a Estados Unidos e Israel. En un enclave muy expuesto a cualquier tipo de crisis, el estrecho de Ormuz, el tránsito de petróleo está sufriendo duras consecuencias. China ya avisa de que no exportará su combustible.
Y, mientras tanto, gasolina sube a ritmo de vértigo.
20 céntimos. Mañana, sábado 7 de marzo, se cumple una semana desde que Estados Unidos e Israel atacaran Irán. Desde entonces, las hostilidades en Oriente medio se han sucedido, con una respuesta de Irán en la que se han visto involucrados sus países vecinos y hasta la Unión Europea.
Era 28 de febrero y la gasolina se movía por debajo de 1,50 euros/litro de media. Cuando escribimos estas líneas, 6 de marzo, el portal dieselgasolina.com que monitoriza el precio de las estaciones de servicio españolas ofrece una imagen muy diferente:
En lo que llevamos de mes, los precios se han disparado:
Una semana. Apenas ha bastado una semana para que el precio de la gasolina y el diésel se dispare y, sobre todo... no haya perspectivas de su techo. Y es que las petroleras y las estaciones de servicio ya empiezan a avisar al Gobierno de que no están dispuestas a apoyar una nueva subvención a la gasolina, como sucediera en 2022.
Esto quiere decir que las perspectivas no son nada halagüeñas y lo cierto es que si atendemos a la marcha del conflicto, todo indica que podemos esperar lo peor. Ahora mismo:
Muestra del aumento en el precio en unos pocos días
Como un cohete. A lo que estamos asistiendo, de nuevo, es a la teoría del cohete y la pluma. Cuando la cadena de suministro se tambalea, el precio de la gasolina se dispara rápidamente. Sin embargo, su bajada se alarga durante semanas o meses, reproduciendo el efecto de una pluma.
Y es que, nada más empezar la última guerra en Oriente Medio, las gasolineras ya empezaron a subir los precio. Da igual que el impacto de una subida en el barril de Brent no sea inmediato en los precios a los que compran el petróleo, lo cierto es que hay gasolineras en las que los precios han aumentado más de un 10% en los primeros días de conflicto, como tienes en la imagen superior.
El diésel. Aunque el precio de la gasolina está subiendo, sin duda el gran perjudicado es el cliente de diésel. España sigue siendo un país cuyo parque automovilístico está conformado en su mayoría por este tipo de combustible y ver un aumento de 20 céntimos/litro, de media, en apenas una semana es duro.
Su precio ya es superior a la gasolina. Lo que antes era una rareza histórica, hoy se ha convertido en cierta normalidad. Como ya observamos durante la invasión rusa de Ucrania y la guerra en este territorio, el diésel se encareció porque Rusia era un gran exportador del mismo y las refinerías europeas se habían reducido. Es decir, contábamos con menos combustible disponible en el mercado y para el que había teníamos dos opciones: comprarlo caro o esperar a que el embudo europeo se aliviase.
Y el margen de maniobra es pequeño. Pero, además, desde la Guerra de Ucrania el Estado viene aplicando algunas medidas que reducen el margen de maniobra para tratar de parchear la situación. El transporte público es ahora mucho más barato que entonces y estaciones de servicio y petroleras ya han levantado el hacha de guerra contra posibles subvenciones.
Una bajada de impuestos se antoja complicada. El Estado estaría metiéndose un tiro en el pie, reduciendo una recaudación que además va al alza cuando el precio de los combustibles sube. Y la Unión Europea lleva ya años presionando para que se eliminen las bonificaciones al diésel y, por tanto, se igualen impuestos con la gasolina.
Foto | Hamza Şamil Yavuz
En Xataka | Europa lleva un lustro exigiendo a España que suba el diésel. Y España está jugando a ser España
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La noticia
El cohete y la pluma: la teoría que explica por qué la subida de la gasolina ha llegado para quedarse
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alberto de la Torre
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